La resolución busca que la ONU participe más activamente en la promoción de la reconciliación entre las facciones enfrentadas en Irak y contribuya a disipar las disputas fronterizas.
La organización retiró a la mayoría de sus funcionarios en 2003, después de un atentado a sus oficinas en el que murieron 22 personas, entre ellas el representante de la ONU en Bagdad, Sergio Vieira de Mello.
Con la medida, se extiende un año el mandato de la Misión de Asistencia para Irak de la ONU (UNAMI). El nuevo mandato requiere que la UNAMI "aconseje, respalde y asista" a los iraquíes en "avanzar en su diálogo político y la reconciliación nacional," revisando su constitución, corrigiendo fronteras internas y realizando un censo de población.
La misión promovería el diálogo entre Irak y sus vecinos sobre seguridad fronteriza, energía y refugiados, asistiría el regreso de millones de personas que han huído de la violencia, coordinaría la reconstrucción y ayuda e impulsaría una reforma económica.
Se espera que el extendido rol requiera un aumento del personal de la ONU en Bagdad, que actualmente cuenta con cerca de 50 funcionarios en la fortificada Zona Verde de la capital iraquí. Hasta ahora, ellos han estado preocupados principalmente en ayudar con las elecciones y en temas de derechos humanos. El subsecretario para Asuntos Políticos de la ONU, Lynn Pascoe, declaró, el pasado martes, que por el momento planean aumentar en octubre próximo de 65 a 95 el personal internacional de la misión en Bagdad.
La nueva resolución señala que la ONU ayudará y asesorará al Gobierno de Bagdad a fomentar el diálogo político y la reconciliación nacional, la revisión de la Constitución y la organización de elecciones, entre otros asuntos. Otra de sus misiones será ayudar al Gobierno a proporcionar servicios básicos a la población, coordinar la asistencia económica internacional y fomentar un crecimiento sostenido de la economía, por lo que aumenta sus responsabilidades en la asistencia humanitaria y la reconstrucción de Irak.
Las nuevas tareas suponen un aumento cuantitativo y cualitativo respecto a la labor actual de la misión en Bagdad, dedicada casi exclusivamente a facilitar asesoría técnica al Gobierno iraquí.
Algunas figuras importantes de Irak, como el clérigo shiíta Ayatollah Ali al-Sistani, estaban dispuestos a dialogar con la ONU, pero no con Estados Unidos o Gran Bretaña, dijo Khalilzad, ex enviado estadounidense en Bagdad.
Un Bush satisfecho
El presidente George W. Bush aplaudió, este viernes, la decisión unánime del Consejo de Seguridad al aprobar la resolución que extiende el mandato de la misión del organismo en Irak, informó la Casa Blanca.
“Este voto envía una señal importante del compromiso de Naciones Unidas para apoyar la estabilidad y la seguridad en Irak”, señaló la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino.
Poco antes los 15 miembros del Consejo de Seguridad no sólo renovó el mandato, sino que le otorgó nuevas funciones para avanzar en la reconciliación nacional en Irak y sumar el apoyo de países vecinos.