Cuatro días después de que el devastador ciclón "Nargis" pasara por Myanmar (ex Birmania), están llegando las primeras ayudas.
El Programa de Alimentos de Naciones Unidas repartió en la metrópoli portuaria de Rangún, una de las zonas más afectadas, las primeras raciones de comida.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) se encuentra de camino a la región costera con 100 empleados y paquetes de primeros auxilios para repartir.
El gobierno sigue diciendo que la cantidad de víctimas es de 22.000 muertos y 41.000 desaparecidos. "Partimos de la muerte de al menos 100.000 personas", dijo, en cambio, el director de la oficina del gobierno en el exilio Aung So, en Mae Sot, Tailandia.
Mientras tanto, crece la crítica a la falta de cooperación del gobierno con las organizaciones de ayuda extranjeras y la falta de ayuda con propios medios. Muchos cooperantes están en la vecina Tailandia esperando visa.
Ante la costa, hay barcos de guerra de la Marina estadounidense, cuya tripulación está habituada a ayudar en catástrofes, pero no disponen de permiso para ingresar.
Incluso Bangladesh, un país muy pobre, envió un avión con medicamentos, pastillas para purificar el agua, alimentos y ropa.
La organización Maltesa criticó los obstáculos que se están poniendo a las ayudas. "No podemos entrar a las zonas más afectadas de la región del delta del río Irrawaddy. También la ONU se queja de eso", dijo el director de la organización para Asia, Roland Hansen. "Sólo podemos esperar a que eso cambie pronto".
Críticas a la Junta Militar
Las autoridades de la ex Birmania, criticadas por no haber tomado medidas preventivas frente al ciclón Nargi, aseguran que avisaron a su población con tres días de anticipación.
Sin embargo, la Organización Meteorológica Mundial, especializado de Naciones Unidas, "no ha podido corroborar esa información con fuentes independientes", explicó el director de la División de Reducción de Riesgos de la OMM, Dieter Schiessl, en una conferencia de prensa en Ginebra.
Según Schiessl, el jefe de la Dirección de Meteorología e Hidrología de Birmania, Tun Lwin, afirma que los medios locales -radio, televisión y diarios- difundieron desde el 1 de mayo información alertando sobre el paso del ciclón, y que ese tema ocupó las primeras páginas de los diarios.
Con esta información las autoridades birmanas buscan desmentir que el dramático número de víctimas se debió a que la población estuvo desinformada sobre la magnitud del ciclón que se avecinaba.
A ese respecto, Schiessl sostuvo que aunque esa información parece, efectivamente, haber sido difundida por los medios, "no sabemos cómo fue utilizada y si realmente alcanzó a la población".
La Junta Militar que gobierna Birmania mantiene al país aislado desde hace décadas, lo que hace sumamente difícil que la ONU u otros organismos internacionales puedan saber lo que realmente ocurre allí.
El representante de la OMM dijo que lo único que podía confirmar es que las autoridades meteorológicas birmanas contaban con toda la información técnica que necesitaban para preparar un plan de respuesta, "pero desde fuera no sabemos cómo se manejó".