La nueva Constitución de Myanmar reserva uno de cada cuatro escaños del Parlamento al Ejército birmano, luego que fuese aprobada tras una votación realizada durante este sábado, luego que la Junta convocara al referéndum de la norma fundamental, con la que busca institucionalizar el régimen. El máximo dirigente del país, Than Shwe, quiere de esta manera que el poder militar se mantenga, que además de los asientos parlamentarios, seguirá teniendo la capacidad de destituir al gobierno y nombrar a los ministros.
Con excepción de las áreas más afectadas por el desastre natural, que ocasionó la muerte a más de 23.000 muertos y más de 40.000 desaparecidos, según cifras oficiales, el resto del país expresó su voto sin incidentes de importancia. Las regiones más devastadas están convocadas para el próximo 24 de mayo.
La consulta fue la primera vez que los birmanos fueron convocados para votar desde las legislativas de 1990, en las que se impuso la activista premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi. La Junta nunca reconoció este triunfo y Suu Kyi pasó la mayor parte del tiempo desde entonces en arresto domiciliario. Ahora, la Junta militar diseñó una hoja de ruta hacia la democracia cuyo primer paso es el referéndum de hoy y que debe acabar con elecciones libres en 2010. El diseño corrió a cargo de los militares y la oposición, con el partido de Suu Kyi a la cabeza, denuncia que sólo persigue perpetuar a la Junta en el poder, dado que el texto reserva a los militares una cuarta parte de los escaños del Parlamento y la llave de los ministerios.
La jornada arrancó con la apertura de los colegios electorales a las 6.00 hora local (20.30 hora Buenos Aires del viernes) y finalizó a las 6.30 hora Buenos Aires. El régimen aplazó hasta el próximo 24 de mayo la celebración del plebiscito en Yangon, la antigua capital, y el delta del río Irrawaddy, las regiones más afectadas por el ciclón que hasta ahora ha causado más de 23.000 muertos, unos 42.000 desaparecidos y millón y medio de personas sin hogar, según los datos oficiales. La ONU teme que el número de fallecidos alcance los 100.000.
Sin embargo, la junta militar decidió seguir adelante con la consulta popular y millones de birmanos obedecieron su orden de "cumplir con el deber de aprobar la Constitución del Estado".