Durante la jornada de hoy sábado, Myanmar será testigo de un referéndum al que se somete un proyecto constitucional, a pesar de los llamados de la ONU y otros actores por la situación de emergencia humanitaria que provocó el paso del ciclón Nargis en el sur del país. Las zonas más afectadas votarán el próximo 24 de mayo.
Los centros de votación ya abrieron en Myanmar, y serán cerrados a las 16.00 hora local (04.30 hora Buenos Aires). No puede saberse si pudo cumplirse con el horario de apertura (6.00 hora local) en todos los centros ni la cantidad de personas que acuden a votar, ya que el Estado birmano controla todos los medios de comunicación y sólo informan lo que las autoridades indiquen.
La celebración de estos comicios tienen lugar en un momento en el que el país aún sigue sin conocer la consecuencias exactas del desastre natural más mortífero en la zona tras el tsunami de 2005. Hasta el momento, y aunque las cifras oficiales hablan de 22.500 muertos, el gran número de desaparecidos y la gran cantidad de zonas que aún permanecen aisladas hacen pensar que la cifra se irá más allá de las 100.000 víctimas.
El poder de la Junta
El régimen birmano pidió que se apruebe un borrador constitucional, el cual había comenzado a escribirse en 1993 y se finalizó el año pasado sin contar con la oposición. Para ello, afirmó tanto por televisión como por radio y prensa escrita que el verdadero patriota votará por el sí, mientras que por el otro lado intimidaba o detenía a cualquier individuo que promocionaba el no. Según algunos analistas, la Junta Militar continuó adelante con el referéndum porque teme que si hace una concesión a la comunidad internacional habrá abierto la puerta para más demandas. Si gana el sí, el gobierno prometió celebrar elecciones parlamentarias en 2010.
La oposición, liderada por la Liga Nacional por la Democracia (LND), de la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, y las principales organizaciones de las etnias minoritarias, rechazaron de pleno el texto constitucional por considerar que legitimará la dictadura militar.
La nueva Constitución deja un cupo de asientos en el Parlamento para los militares, suficientes como para que no pueda dejárselos de lado en ninguna futura enmienda constitucional, además de dar al Jefe de las Fuerzas Armadas voz en la formación del gobierno. Los militares y sus colaboradores tampoco podrán ser perseguidos y condenados por delitos que cometieron en el pasado.
Birmania está gobernada por los militares desde 1962 y no celebra elecciones democráticas desde 1990, cuando el partido oficial perdió estrepitosamente ante la LND, resultado que nunca acató la Junta Militar.