Fallaci, quien vivía alternadamente en Florencia- donde había nacido el 29 de junio de 1929- y Nueva York, había sido hospitalizada con la mayor discreción hace varios días.
Su infancia transcurrió en la Italia fascista de Mussolini. Su padre fue un activo combatiente, que sin duda influyó en las ideas de Fallaci quien, siendo adolescente, se unió a la resistencia armada contra la ocupación nazi en su Toscana natal.
Estudió medicina, pero nunca terminó esa carrera. El periodismo fue su medio de vida y especialmente se hizo un nombre como corresponsal de guerra en diversos puntos del planeta, incluyendo Latinoamérica, cubierta siempre de una cierta aura de misterio.
Luego se especializó como entrevistadora de personalidades políticas y artísticas, sin ocultar sus tendencias liberales y laicas, condenando sin embargo el fundamentalismo islámico, lo que le ganó varias enemistades.
La periodista y escritora, ex corresponsal de guerra, sobre todo en Vietnam, que entrevistó a muchos de los más importantes personajes del mundo, como Yasser Arafat, Golda Meir e Indira Gandhi, causó sensación en el 2002 con la publicación de su libro "La rabia y el orgullo", escrito tras la conmoción de los atentados del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos. Ese libro, denunciado como un panfleto antimusulmán, desató apasionadas polémicas y le valió procesos judiciales.
Con el mismo espíritu escribió "La fuerza de la razón", donde criticaba la pasividad de Occidente ante el Islam, provocando una nueva polémica.
La famosa corresponsal de guerra en sus últimos libros fustigaba la llamada "Eurabia" (Europa más Arabia), un continente que según ella se está convirtiendo "en una provincia del Islam, una colonia del Islam".
Según sus análisis, la creciente inmigración proveniente de los países árabes obedece a una estrategia, concebida por los ideólogos musulmanes, que piden además el reconocimiento de su "diversidad" para valorizar y consolidar su influencia religiosa y cultural en todo el viejo continente.
Oriana Fallaci, que pasó de la izquierda a la derecha, se definía como una "atea cristiana", es decir, como no creyente pero leal a la identidad cristiana de Europa.
Su historia de amor más conocida fue con un opositor asesinado durante el régimen de los coroneles en Grecia, Alekos Panagoulis. En su novela 'Un hombre' contó la historia de Panagoulis, un héroe de la resistencia y su amante en los años 70 tras una entrevista.
Fallaci, que estaba muy enferma de cáncer de mama, había sido recibida por el Papa Benedicto XVI discretamente en agosto del 2005 en su residencia de verano de Castel Gandolfo, cerca de Roma.
La renombrada periodista, que colaboró con los grandes diarios de la prensa extranjera tanto de Estados Unidos como de Francia y Alemania, será enterrada en una ceremonia privada como era su deseo.