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En una apariencia televisiva Luzhkov dijo que “el año pasado Moscú fue fuertemente presionada para que se permita un desfile gay que sólo puede ser calificado como satánico. No permitimos el desfile en aquel entonces y no lo permitiremos en el futuro”.
Asimismo, durante su intervención en un acto público organizado por la Iglesia Ortodoxa, el alcalde criticó a ciertas naciones europeas que «dan la bendición a los matrimonios entre las personas de un mismo sexo e introducen en las escuelas primarias los manuales de educación sexual que actúan como veneno moral mortífero sobre la conciencia límpida de los niños».
La «propaganda del amor entre las personas de un mismo sexo» y «el sacrilegio camuflado como creatividad y libertad de expresión» resultan «inadmisibles», en opinión de Luzhkov, quien prometió también conducir «una lucha sin cuartel contra la xenofobia, el chovinismo, el odio y la violencia».
El año pasado las autoridades de la ciudad mencionaron las amenazas de violencia para prohibir el desfile. Los activistas ignoraron la prohibición y fueron atacados por grupos de derecha y detenidos por la policía. Este año ya anunciaron que ignoraran la prohibición de nuevo.
El organizador del desfile, Nikolai Alekseyev, dijo que “al tratar de callarnos nos están negando uno de nuestros derechos humanos fundamentales.”
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