Los resultados del primer sondeo fueron obtenidos cuatro días después que los seis mineros -al menos dos de ellos mexicanos- quedaran atrapados tras un derrumbe en la mina Crandall Canyon. No han sido escuchados desde entonces.
Las primeras muestras tomadas del fondo del túnel perforado mostraron una concentración de oxígeno del 20%, una atmósfera respirable, aunque no había dióxido de carbono producido cuando la gente expira.
Muestras posteriores mostraron concentraciones de sólo el 7%, parecidas a las de la vecina cámara sellada. "La concentración normal de oxígeno es del 21%", dijo Richard Stickler, director de la Administración Federal de Sanidad y Seguridad en la Minería.
"Una vez que se baja al 15%, comienzan a sentirse los efectos. Y cuando se llega al 7,1%, no es posible la vida por mucho tiempo". Un segundo ducto de mayor diámetro sigue siendo taladrado, y Stickler se mostró optimista.
"No hay ahora razones para perder la esperanza. Hay probabilidades de que esos mineros sigan vivos", agregó. Stickler dijo que fue introducido por el ducto un aparato para determinar donde se encuentra la broca.
"Es decepcionante. Nadie reconocería lo contrario en este caso", dijo el funcionario John Baza, director de la División de Utah de Petróleo, Gas y Minería. "Empero, debemos aferrarnos a la esperanza.
Todo el mundo hace lo posible para intentar rescatar a esos mineros y llegar hasta ellos". Por medio de un taladro de acero las cuadrillas perforaron un orificio de 6 centímetros (2,5 pulgadas) de diámetro que descendió unos 550 metros (1.800 pies) en el seno de la montaña donde se cree quedaron los mineros aislados.
Pese al silencio, los dirigentes de la compañía no perdían las esperanzas. "Yo no lo consideraría ni buenas ni malas noticias.
El trabajo no se ha completado", dijo Bob Murray, director de Murray Energy Corp., el viernes por la mañana y agregó que los niveles de oxígeno sugieren que si los mineros sobrevivieron, "van a mantenerse vivos en esa atmósfera".
La muestra de aire fue succionada de la cavidad por medio de un tubo de acero, con un micrófono adosado para detectar cualquier señal de vida. El cónsul mexicano de la zona dijo hace unos días que tres mineros mexicanos se encontraban atrapados en la mina.
Se ha logrado confirmar la identidad de dos de ellos, más no la del tercero.
Mientras tanto proseguía la perforación de un pozo más ancho que podría permitir el descenso de una cámara de video y la entrega de alimentos y agua. Los trabajos seguían además en la misma mina, donde las cuadrillas despejaban los escombros para abrir el camino.
Si los mineros están vivos estarían presumiblemente sentados en medio de la oscuridad, con las luces apagadas en sus cascos. Con ropas ligeras en temperaturas de 14,5 grados centígrados podrían padecer frío en el caso de que se filtrase agua, dijeron otros mineros.
Murray dijo que cada minero tiene por lo general un recipiente con 2 litros (medio galón) de agua. En momentos del desplome, los seis mineros estaban trabajando en un sector con altura de 2,5 metros (8 pies). Los corredores de la mina tienen por lo general 4,3 metros (14 pies) de ancho.
La empresa no dio los nombres de los mineros. La Associated Press ha confirmado la identidad de cinco de ellos: Carlos Payán, Don Erickson, Kerry Allred, Manuel Sánchez y Brandon Phillips.