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La ceremonia más importante se produjo ayer, día en que está fijado el 'cumpleaños' del pensador, en su localidad natal, Qufu, donde sus descendientes le honraron con incienso, flores y plegarias, en el templo que allí fue erigido hace siglos en su honor.
En el ceremonial participaron 2.557 personas, una por cada año, entre ellas descendientes del filósofo, procedentes de todas partes del mundo (muchas de ellas apellidadas Kong, pues el nombre en mandarín de Confucio era Kong Zi).
'El pensamiento de Confucio ha influido en la mentalidad de los chinos durante más de 2.000 años. Está presente en nuestra forma de ser y expresarnos', destacó en el homenaje, Yang Chaoming, uno de los principales estudiosos de la obra del filósofo.
La ceremonia de Qufu incluyó una procesión en la que se transportaron hasta el templo de Confucio tierra y agua 'sagradas' de la colina cercana donde se cree que nació el pensador.
La televisión china ofreció también imágenes de ceremonias en la provincia de Zhejiang (sureste del país) y en Taipei, la capital taiwanesa, ritos en las que los participantes vestían ropas multicolores que imitaban la moda china de hace 2.500 años.
En los días anteriores al aniversario hubo numerosas reuniones de descendientes de Confucio, en las que se presentó la nueva estatua que será considerada 'imagen oficial' del filósofo.
También se anunció la creación de un nuevo árbol genealógico en el que se intentará incluir las 80 generaciones de descendientes del filósofo (tres millones en la actualidad), un árbol en el que por primera vez habrá mujeres.
Confucio (551-479 AC) defendió el llevar una vida moral y honesta en un tiempo en el que la corrupción había invadido la sociedad y la política de China, y defendió la obediencia de los súbditos al poder autoritario, de los hijos a sus padres, y de las esposas a sus maridos.
Tras décadas de olvido (por la Revolución Cultural de los 60 y 70, y el pragmatismo de los años 80 y 90), el Gobierno de China está recuperando nuevamente la figura del pensador y de su filosofía, en la que el orden social y la estabilidad priman por encima de todo.
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