Residentes locales y activistas pidieron al Gobierno japonés que detenga el despliegue del portaaviones USS George Washington en Yokosuka, 45 kilómetros al suroeste de Tokio.
"El Ejército estadounidense no da a conocer información sobre la estructura del portaaviones de propulsión nuclear, ni sobre sus antecedentes de navegación y accidentes", denunció Masahiko Goto, un abogado que participó en la protesta.
"Esto es lo mismo que llevar un reactor nuclear a otro país. Algo está mal aquí. El Gobierno japonés está sacrificando la seguridad de los residentes locales por sus intereses nacionales," agregó.
El portaviones USS George Washington tenía previsto llegar a Yokosuka en agosto, pero su viaje ha sufrido un pequeño retraso por un incendio en mayo pasado, cuyo saldo final fue un marinero con quemaduras menores.
El comandante de las fuerzas estadounidenses en Japón reconoce las preocupaciones de los residentes locales, aunque asegura que sus protestas son minoritarias. "Pienso que la mayoría de los japoneses serán buenos anfitriones... ellos miran adelante porque su despliegue es una mejora importante para nuestra capacidad de proteger a Japón", dijo Edward Rice.
Unos 50.000 hombres del Ejército de Estados Unidos están estacionados en Japón bajo el paraguas de una alianza de seguridad entre ambos países, tras la segunda guerra mundial.
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