Los tiroteos intermitentes continuaron durante varias horas después de los enfrentamientos iniciales entre las fuerzas de seguridad y cientos de estudiantes y se escuchó una explosión a las 1200 GMT, en medio de los combates.
El tiroteo causó el cierre de comercios y atascos de tráfico en la zona de la Mezquita Roja, conocida por sus actividades radicales y cuyos responsables habían anunciado la Yihad contra el Gobierno si se lanzaba una operación contra ellos.
Estudiantes radicales de la Jamia Hafsa, escuela coránica adyacente a la Mezquita Roja, intentaron secuestrar a miembros de las fuerzas de seguridad, que respondieron con gases lacrimógenos que dejaron inconscientes a 35 alumnas islámicas.
La actitud de los militares provocó la ira de los integristas, que abrieron fuego contra las fuerzas de seguridad de Pakistán.
El despliegue militar tuvo lugar cinco días después de que los estudiantes de la Jamia Hafsa secuestraran durante unas horas a seis ciudadanos chinos a los que acusaron de "actos contra el Islam", por, supuestamente, gestionar un burdel.
Los militares, entre los que hay fuerzas de elite y de la Policía, rodearon la Mezquita Roja y la Jamia Hafsa y acordonaron la zona con alambrada a unos 200 metros de las instalaciones.
Los integristas de la Mezquita Roja han realizado en los últimos meses llamamientos populares a la guerra santa y amenazas de ataques suicidas, además de secuestros de gente supuestamente responsable de actos contra el Islám.
El presidente de Pakistán, el general Pervez Musharraf, ha optado en ocasiones anteriores por el diálogo con los integristas para no abrir un nuevo frente de crisis en el país, donde actualmente el Gobierno hace frente a un movimiento de contestación sin precedentes.