Al menos once cuerpos decapitadas fueron descubiertos en una pequeña localidad de Yucatán, al sureste de México, dijeron las autoridades del Estado. La policía ministerial, judicial y otras autoridades se encuentran investigando el macabro hallazgo en la localidad de Chichí Suárez, cerca de Mérida, la capital, pero no quisieron ahondar en detalles.
El periódico mexicano Reforma indica que otra persona sin cabeza fue hallada a 200 kilómetros de la capital estatal, por lo que podría establecerse una relación entre ambos asesinatos. El diario también publica que más de 100 militares y un número similar de agentes federales y policías estatales fueron desplegados a la ex hacienda de Chichí Suárez.
Los cuerpos tienen las manos esposadas a la espalda, están apilados y cubiertos con una manta. Uno de ellos se encontraba desnudo y con marcas de tortura. Los forenses determinaron que las ejecuciones no fueron realizadas en el paraje del rancho, sino que las decapitaciones se hicieron cuando las personas ya estaban muertas. No obstante, los cuerpos no presentan heridas por armas de fuego.
Las primeras especulaciones en medios de comunicación apuntan a que haya sido obra del crimen organizado. Otro diario local, El Universal, señala en su versión digital que las primeras indagaciones señalan que el crimen es un mensaje de los grandes cárteles de la droga hacia los narcomenudistas locales, lo que podría indicar una pugna entre ellos mismos.
Este es el primer crimen de este tipo que se registra en el Estado, considerado hasta el momento como uno de los más seguros del país. El hallazgo provocó una reunión especial del Consejo Estatal de Seguridad la sede del gobierno de Yucatán.
Ayer, también se informó en el sureño estado de Guerrero que dos mujeres, dos niñas, y tres policías, fueron asesinados por supuestos sicarios del crimen organizado. Las víctimas civiles pertenecían a una misma familia de la comunidad de San Luis de la Loma, en el municipio de Tecpan, cuya vivienda fue atacada a tiros por desconocidos.
México vive una ola de violencia desatada por el crimen organizado, que en lo que va de este año se cobró la vida de unas 2.900 personas.