Según informaron medios locales, unos 40 pistoleros abrieron fuego el jueves por la noche contra Edgar Guzmán y dos acompañantes cuando descendían de una camioneta blindada en el estacionamiento de un centro comercial en la norteña ciudad de Culiacán.
En el incidente murieron los tres. Los agentes que se encuentran investigando en el lugar de los hechos, localizaron más de 500 cartuchos percutidos.
El "Chapo" Guzmán, quien escapó de una prisión de máxima seguridad en enero el 2001, es el cabecilla del poderoso Cártel de Sinaloa, que se encuentra enfrascado en una cruenta lucha con otras bandas por el dominio de las rutas de la droga hacia Estados Unidos.
Según el periódico "El Universal", el cuerpo de Edgar Guzmán -de 22 años- fue identificado por su madre, Frida Muñoz Román.
Este episodio se da justo en momentos en que la violencia del crimen organizado, que se expande sin freno en varios puntos del país, dejó como saldo la muerte de cinco jefes policiales en los últimos días.
En la capital han sido ejecutados cuatro altos mandos policiales en diez días, uno de ellos,Edgar Millán Gómez, el tercero en la jerarquía de la institución y pieza clave en los operativos contra esos grupos delictivos.
Al parecer, Millán fue muerto por dos pistoleros contratados presuntamente por el cártel de Sinaloa, en respuesta a la reciente detención de 13 de sus sicarios.
"Lejos de atemorizarnos o amedrentarnos, hoy redoblamos el esfuerzo en la lucha contra el crimen organizado, porque sabemos que lo que está en juego es el futuro del país", sostuvo ayer Calderón, durante la ceremonia de homenaje de cuerpo presente a Millán, que se realizó horas después de que otro mando policial fuera asesinado en la ciudad de México.
Tras ser acribillado cuando conducía su auto, el comandante de la Policía Judicial de la capital, Esteban Robles Espinoza, de 52 años, murió en el hospital. obles recibió dos disparos en la cabeza, uno en el cuello y cuatro en el tórax.
Desde que tomó el cargo en diciembre del 2006, el presidente Felipe Calderón lanzó una campaña militar contra los cárteles del narcotráfico, sin embargo, los más de 25.000 soldados y agentes federales no han logrado frenar los asesinatos y muertes.
Más de 2.500 personas murieron el año pasado en episodios relacionados al tráfico de drogas. Más de 1.100 han perecido en los que va del 2008
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