McCain debe descontar la amplia ventaja que tiene su contrincante demócrata Barack Obama entre el electorado latino con señales claras como la visita al templo de mayor devoción para los mexicanos, incluidos para los 12 millones que viven en Estados Unidos, la mayoría católicos.
Obama cuenta con el apoyo del 59% de los hispanos registrados frente a 29% para McCain de cara a las elecciones de noviembre, según una encuesta del instituto Gallup, publicada en Estados Unidos.
En su breve visita a México, tras llegar de Colombia mientras se producía la liberación de la franco-colombiana Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y 11 colombianos de manos de la guerrilla de las FARC, McCain sostuvo un encuentro con Calderón para discutir temas que causan roces en la relación bilateral, como narcotráfico e inmigración.
Calderón ha dicho que la violencia en la frontera norte mexicana se debe a las disputas entre los cárteles por el control del trasiego de la droga hacia Estados Unidos, el mayor mercado de consumo de cocaína del mundo.
Desde Estados Unidos, además, proviene el 80% del sofisticado armamento que usan los cárteles de la droga en México, donde las autoridades decomisaron más de 15.000 en lo que va del año, según cifras oficiales.
En ese marco, el gobierno federal ha desplegado unos 36.000 militares en las zonas más calientes de operación del narcotráfico, incluidos los estados de la frontera con Estados Unidos, en una guerra que ha dejado 1.500 muertos en el transcurso de 2008.
El gobierno mexicano también busca un compromiso mayor del próximo presidente estadounidense, sea Obama o McCain, sobre el espinoso tema de la inmigración, evitando que se convierta sólo en un asunto de campaña electoral.