Segundos después de que desapareció del radar el Learjet 45 en el que viajaban Juan Camilo Mouriño y José Luis Santiago Vasconcelos se precipitó a tierra, aseguró Raúl Campilla Gómez, secretario general del Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo (Sinacta). Aclaró que “nunca” hubo solicitud de ayuda o alarma por parte de los pilotos del avión a la torre de control.
“Se entiende que haya dudas sobre la causa del desplome del avión”, precisó, porque “si el equipo no falló, los procedimientos tampoco, y la aeronave era nueva; entonces ¿qué pasó? Eso es lo que estamos esperando que diga la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), que aclare que si todo estaba funcionando normal, entonces qué fue lo que sucedió”.
Señaló que afortunadamente ya se encontró la caja negra, la cual arrojará luces para “sostener la teoría de que se trató de un accidente o de lo que ocurrió en el vuelo”.
Junto a Mouriño viajaba un hombre, al que los narcotraficantes tenían en la mira. José Luis Santiago Vasconcelos, quien durante el mandato de Vicente Fox fue el máximo responsable de la lucha contra el crimen organizado y ahora trabajaba con Mouriño en una reforma penal que habría de hacerle la vida más difícil a los delincuentes. Su cabeza tenía precio.
En diciembre pasado, sicarios del cartel de Beltrán Leyva fueron detenidos cuando se dirigían a la casa de Vasconcelos armados con fusiles de gran potencia. El funcionario no había ocultado en entrevistas recientes que su trabajo, a veces, le daba "mucho miedo".
Con estos mimbres y la situación del país -más de 4.200 personas fueron asesinadas en lo que va de año-, no es de extrañar que a la conmoción por el fallecimiento de las nueve personas a bordo de la avioneta se uniera el temor de un atentado. Los ciudadanos pudieron ver por televisión los esfuerzos de los bomberos por apagar la gran columna de fuego que subía desde el Paseo de la Reforma. Los testigos hablaban de que "el piso se cimbró, la luz se fue al instante y un calor asfixiante dominó toda la zona". Los conductores trataban de huir del lugar y el centro de la ciudad, ya de por sí colapsada por el tráfico, se hundió en el caos.
Lo que nadie fue capaz de decir a ciencia cierta es si la aeronave, una Learjet con capacidad para 15 ocupantes, explotó en el aire o sólo se incendió al estrellarse. La versión oficial descarta por el momento la posibilidad de sabotaje. Una comisión de expertos, en la que participan peritos estadounidenses, investiga el suceso. La cifra oficial de fallecidos asciende a 13, los nueve a bordo del avión y cuatro transeúntes. Hay más de 40 heridos, siete de ellos graves.
El presidente Calderón, que se encontraba en Jalisco, regresó rápidamente a la Ciudad de México y lo primero que hizo fue hablarle a la nación desde el hangar presidencial del aeropuerto.
Vestido de luto y visiblemente afectado, dijo: "Pido a los mexicanos que ningún acontecimiento, por doloroso que sea, nos haga desfallecer en la búsqueda de un México mejor". Juan Camilo Mouriño, al que los íntimos llamaban Iván, había nacido en Madrid de padre español -el actual dueño del Celta de Vigo- y madre mexicana. Estaba casado y tenía tres hijos.