Dos de los vehículos -con botes de gasolina y otro relleno de tanques de gas- fueron encontrados en una exclusiva zona residencial en Culiacán, la capital sinaloense, donde se encuentran ubicados grupos de personas vinculadas tanto con Joaquín “El Chapo” Guzmán, como con los hermanos Beltrán Leyva.
Según un portavoz de la policía de Culiacán, ambos estaban listos para ser detonados con teléfonos celulares. "Creemos que estos dos coches bomba fueron diseñados para dañar a los militares, a la policía y sus propios rivales," dijo el portavoz.
El procurador de Justicia del estado, Luis Cárdenas Fonseca, declinó hacer comentarios sobre este tipo de sucesos, al establecer que las investigaciones están bajo la jurisdicción federal.
Por su parte, el Departamento de Justicia de Estados Unidos comentó que el hallazgo de los coches-bomba confirma el paso de las organizaciones del crimen organizado al narcoterrorismo. La fuente señaló que ese tipo de explosivos son usualmente utilizados por grupos terroristas como Al Qaeda.
En Irak, los carros-bomba con municiones y cilindros de gas activados a control remoto son conocidos como “cohetes improvisados asistidos con municiones” o “mecanismo aéreo explosivo improvisado”, y sus estallidos causan notables bajas tanto de civiles como de soldados, detalló otro funcionario del Departamento de Defensa norteamericano.
Los vehículos fueron encontrados en Sinaloa, uno de los estados más golpeados por la nueva ola de violencia desatada en las últimas semanas como respuesta a la ofensiva del Gobierno de Calderón contra los carteles de la droga.
El mandatario Felipe Calderón envió a 25.000 miltares y policías federales en varios estados del país para enfrentar a las bandas de traficantes. En lo que va del año, 1.700 personas han muerto en el país por la violencia vinculada con el tráfico de drogas, 500 de ellas en Sinaloa (según datos extraoficiales).
Precisamente en este estado, el gobernante decidió enviar otros 1.260 agentes para que se sumen a los ya 2.723 solados y policías desplegados allí para frenar el crimen organizado.
En otro orden de cosas, sicarios asesinaron en las últimas horas a dos comandantes policiales, Salomón Díaz en Sinaloa y el comandante de la policía de tránsito Guadalupe Trevizo en Ciudad Juárez, sobre la frontera con Estados Unidos.
El crimen en Ciudad Juárez provocó que 400 agentes realizaran un paro de labores para protestar por la violencia del narcotráfico que ha dejado en lo que va del año en la ciudad unos 570 muertos.
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