McCain derrota a Obama por 46% a 41% en la encuesta de la compañía Zogby . Hace un mes, ese mismo sondeo daba al candidato demócrata una victoria por siete puntos.
Obama conserva aún una ventaja de dos puntos en otro sondeo publicado ayer por Los Angeles Times y Bloomberg, pero eso representa también una caída de 10 puntos respecto a la encuesta del mes anterior en esos medios. El candidato demócrata se mantiene por delante por 1,2 puntos porcentuales en la media de encuestas que actualiza cada día la página web RealClearPolitics, aunque esa cifra es la más baja desde que esa medición comenzó.
Los márgenes de Obama se acortan en los Estados en los que iba con ventaja, mientras que McCain alarga sus diferencias en aquellos en los que él iba por delante. Peor aún para los demócratas, la encuesta de Zogby-Reuters muestra que un 49% confía en el manejo que McCain puede hacer de la economía, la principal preocupación de los votantes, frente al 40% de Obama.
Desde hace varias semanas, en confluencia con la publicación de un libro best seller contra Obama y de numerosos artículos y reportajes periodísticos sobre sus puntos débiles, la campaña de McCain ha emitido anuncios en televisión perfilando al candidato demócrata como un político egocéntrico y arrogante que no dudaría en traicionar a su país en Irak con tal de obtener la presidencia. Obama ha sido día tras día el tema principal de los discursos de McCain, que quiere -y está consiguiendo- convertir estas elecciones en un referéndum sobre el novato senador de Illinois.
Distraído en su gira mundial, en su descanso familiar y en las conversaciones para elegir vicepresidente, Obama no había respondido hasta ahora a esos ataques, pese a la presión desde su propio partido, donde, como ha reconocido Obama, han empezado a cundir los nervios.
Ayer respondió por primera vez. En un discurso en Martinsville (Virginia), Obama se extendió en comparaciones entre McCain y Bush, y repitió el eslogan de que el país no puede permitirse continuar con "la misma economía de los últimos ocho años".
Hay que esperar para comprobar si esta estrategia le resulta rentable a un candidato que había prometido desde el principio conducir otro tipo de campaña, distinta de la tradicional guerra de guerrillas que suele librarse cada cuatro años en el otoño de la carrera presidencial. Todo eso se verá con mayor claridad en la convención demócrata, que comienza el lunes en Denver (Colorado).
Allí se fijará la plataforma y el estilo con el que Obama intentará llegar a la Casa Blanca. Antes tiene que anunciar una decisión de enorme relevancia también: el nombre de su vicepresidente. Ya se ha anunciado extraoficialmente que el ticket demócrata comparecerá junto por primera vez el próximo sábado en Springfield (Illinois), el mismo lugar en el que Obama anunció formalmente su candidatura en febrero de 2007.
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