Los militares derrocaron a Sidi Mohamed Ould Cheij Abdalahi el miércoles después de que intentara deponer a altos cargos del Ejército.
Abdalahi permanece retenido en un lugar no desvelado. Su hija, liberada del arresto domiciliario al que fue sometida junto al resto de la familia el jueves, dijo que el presidente había necesitado atención médica.
"Su médico le visitó la noche pasada, y dijo que tiene que someterse a una pequeña operación, pero no es grave", dijo poco después de abandonar el arresto domiciliario, sin dar detalles sobre la naturaleza de la condición médica del presidente.
Mauritania, que se encuentra entre el África árabe y negra, ha sido un aliado de la guerra contra el terrorismo de Estados Unidos, y Al Qaeda ha reforzado sus ataques en la región en los últimos años. El país es también uno de los nuevos productores de petróleo.
Washington se ha sumado a la condena internacional por el golpe y ha pedido la restauración del Gobierno y anunciado la suspensión de la ayuda no humanitaria, valorada en más de 15 millones de dólares, fundamentalmente en financiación militar.
La Unión Europea también amenazó con cortar la ayuda. Estados Unidos, la Liga Árabe y la Unión Africana también condenaron el golpe.
Trasladan al Presidente derrocado
El presidente mauritano fue trasladado del cuartel de la guardia presidencial a una villa, donde sigue detenido.
"Se encuentra desde el jueves en una villa" en el conjunto del palacio de congresos de Nuakchott, con su primer ministro y otros tres dignatarios de su régimen”, añade esta misma fuente.
"Se encuentra en buenas condiciones materiales. Tiene radio, televisión y otras comodidades", ha agregado la fuente, precisando que la villa estaba vigilada por la guardia presidencial, cuyo jefe, el general Mohamed Uld Abdel Aziz, encabeza la junta golpista.