En un comunicado conjunto leído hoy en la base militar de Chivenor, en Devon, los marinos afirmaron también haber recibido "constantes presiones psicológicas".
Además, convalidaron la afirmación de Londres sobre que en el momento de su captura se encontraban en aguas iraquíes y no en aguas iraníes, como denuncia Teherán.
El capitán de los marinos, Chris Air, y el teniente Felix Carman relataron cómo se sucedieron los acontecimientos, desde que abordaron un barco en aguas iraquíes en una investigación para la ONU, hasta que fueron liberados, 13 días después de su "detención ilegal".
"Estábamos a mas de una milla náutica de aguas iranies", aseguró Carman, y señaló que fueron presionados psicológicamente para confesar que se encontraban en aguas iraníes. Asimismo, aseguró ante la prensa que los militares fueron interrogados "agresivamente", vendados en los ojos y amenazados con enfrentarse a una pena de siete años de cárcel en caso de que no confesaran que se encontraban en aguas iraníes.
Por su parte, El capitán Chris Air, declaró que en el momento de la captura "nos dimos cuenta de que no teníamos más opción que rendirnos".
"Si nos hubiéramos negado, algunos de nosotros no estaríamos aquí. De eso estoy completamente seguro", expresó el militar.
Como consecuencia del conflicto, la Armada británica (Royal Navy) decidió hoy suspender las patrullas navales británicas en el Golfo Pérsico y abrió una "investigación detallada" sobre las circunstancias de la captura mientras nuevas revelaciones que apuntan a que los soldados estaban "reuniendo información de inteligencia".
"Por el momento hemos suspendido las operaciones británicas marítimas en el Golfo", declaró Jonathon Band, comandante en jefe de la Royal Navy (Marina Real). "Obviamente vamos a hacer una revisión completa de los procedimientos de patrullaje tras lo ocurrido", agregó.