Ma Ying-jeou, un nacionalista moderado favorable a un acercamiento económico y diplomático con Pekín, juró este martes como nuevo presidente de Taiwán, dos meses después de vencer ampliamente en las elecciones, devolviendo al poder al Kuomintang tras ocho años de dominio del Partido Democrático Progresista (DPP) del presidente saliente Chen Shui-bian.
Después le tocó el turno al vicepresidente Vincent Siew.
El flamante presidente de Taiwán centró su campaña en la mejora de las relaciones con China. Por ello propugnó un "acuerdo de paz" con Pekín para poner fin al conflicto armado que oficialmente no ha terminado desde 1949. También se pronunció en favor de restablecer vínculos directos y de poner en marcha un mercado común con su vecino comunista.
No obstante eludió la espinosa cuestión de la reunificación, la gran cuestión para Pekín, que amenaza con intervenir militarmente en caso de que la isla declare formalmente la independencia.
Taiwán escapa al control de Pekín desde la instalación en la isla de los nacionalistas del Kuomintang expulsados del continente por los comunistas en 1949. Pero China considera a Taiwán como un territorio suyo, a la espera de la reunificación.