El Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, salió del hospital donde fue internado en la ciudad de Recife cuando sostuvo una crisis de hipertensión antes de un viaje a Davos (Suiza), donde iba a participar del Foro Económico Mundial y recibir un premio de estadista global.
Lula sufrió el malestar cuando se encontraba ya a bordo del avión que lo llevaría a Davos. Por orden médica, se le prohibió viajar y fue internado en el Hospital Portugués de la ciudad de Recife, en el norte brasileño.
Los medios locales mostraron imágenes del mandatario luciendo cansado pero saludando con la mano al salir del hospital acompañado de la jefe de Gabinete Dilma Rousseff y el Ministro de Relaciones Institucionales Alexandre Padilha.
De la base aérea de Recife salió en camino a su apartamento privado en Sao Bernardo do Campo, donde estará en reposo hasta el domingo con su familia.
El médico del Presidente, Cleber Ferreira, informó que la presión arterial de Lula llegó a 18/12. El mandatario fue sometido a electrocardiograma, radiografía de tórax y análisis de sangre. Según Ferreira, la presión arterial volvió unas horas después a la normalidad.
De acuerdo con la oficina de prensa de la presidencia brasileña, Lula ya estaba "cansado e indispuesto" mientras cumplía con los compromisos de su agenda en Recife, que incluían la inauguración de una clínica y una cena con el Gobernador de Pernambuco, Eduardo Campos.
El Ministro de Comunicación, Franklin Martins, informó que Lula será representado en Davos por el Canciller, Cesar Amorim y el Presidente del Banco Central de Brasil, Henrique Meirelles.
"El presidente está bien, se fue para Sao Paulo", aseguró Amorim, desde Davos, donde participó en un debate con el ex Presidente norteamericano Bill Clinton sobre la reconstrucción de Haití.
"No quise hablar con él para no molestarlo. Hablé con el jefe de ceremonial y me dijo que estaba bien. No soy médico, pero fue una cosa de hipertensión", agregó el Canciller brasileño.