Un fiscal ruso afirmó que las pruebas enviadas por Londres sobre el caso muestran que la pesquisa carece de fundamentos objetivos, al tiempo que defendió la decisión de Moscú de no extraditar al principal sospechoso.
El embajador británico en Moscú, en cambio, dijo que si Rusia quisiera realmente cooperar podría perfectamente sortear el impedimento constitucional que invoca para negarse a extraditar al sospechoso Andrei Lugovoi, también un ex agente de la KGB.
"No hay evidencias en los materiales suministrados de que haya una investigación objetiva del caso Litvinenko", dijo el vice fiscal general Alexander Zvyagintsev, en conferencia de prensa. "Rusia tiene más fundamentos para dudar de la objetividad del sistema legal británico" tras los numerosos pedidos de extradición de sospechosos requeridos por Rusia y rechazados por el Reino Unido, agregó el procurador.
El Reino Unido quiere juzgar a Lugovoi, ahora un empresario, como sospechoso de haber sido el responsable del envenenamiento con la sofisticada sustancia radiactiva polonio 210 que causó la muerte a Litvinenko en un hospital de Londres, en noviembre.
Moscú afirma que su Constitución impide extraditar a ciudadanos rusos, pero que juzgará a Lugovoi en su territorio si hay pruebas suficientes en su contra.
El embajador británico Anthony Brenton refutó el argumento del obstáculo constitucional en una entrevista. "La Constitución rusa, como la de otros estados, es claramente capaz de interpretación a la luz de las circunstancias", dijo. "Además, tanto la ONU como la Unión Europea declararon públicamente su preocupación de que la ley en Rusia se aplica selectivamente", agregó el embajador
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