El local es uno de los cuatro sitios contaminados por esa sustancia; junto a un restaurante marroquí de la capital, el automóvil que poseía Litvinenko y un taxi londinense.
Ese dato figura en un informe publicado por las autoridades del barrio de Westminster -centro de Londres- sobre el coste del 'caso Litvinenko' para la Policía y la Agencia de Protección de la Salud (HPA), cifrado en tres millones de libras ( más de cuatro millones de dólares).
Los expertos hallaron trazas de polonio 210 en asientos y cojines de un club ubicado en el centro de la capital y frecuentado por hombres de negocios rusos, precisa el documento.
Según la HPA, 47 lugares -incluidos ocho aviones, ocho hoteles, cinco autobuses y siete restaurantes- fueron inspeccionados como parte de una investigación que comenzó el 26 de noviembre de 2006, tres días después de la muerte de Litvinenko. En 27 sitios, las pruebas dieron positivo de polonio 210, entre ellos los cuatro sitios mencionados.
Litvinenko, antiguo espía de los servicios secretos rusos refugiado en Gran Bretaña, murió en el hospital University College de Londres. El ex espía enfermó repentinamente el 1 de noviembre de 2006, tras reunirse con dos compatriotas, Andrei Lugovoi y Dimitri Kovtun, en el hotel Millennium de Londres, donde tomó una taza de té. Varias personas que trabajaban en ese hotel dieron positivo en unas pruebas de radiación.
El Gobierno del Reino Unido ha pedido a Rusia la extradición de Lugovoi -también ex agente secreto- como sospechoso del crimen, si bien Moscú sostiene que la Constitución rusa prohíbe expresamente la extradición de nacionales del país.
En una carta póstuma, Litvinenko aseguró que el Kremlin estaba detrás de su asesinato por haber acusado a los servicios secretos rusos de causar una serie de explosiones en un edificio de Moscú en 1999 para ayudar a Vladimir Putin a llegar a la Presidencia.