Un portavoz de la embajada rusa confirmó que los cuatro diplomáticos habían dejado sus cargos en Londres, sin precisar la fecha. El 16 de julio fue anunciada la decisión de expulsar a cuatro diplomáticos rusos en represalia por el rechazo de Moscú de extraditar a Andrei Lugovoi.
Es la primera vez en más de una década que Londres decide la expulsión de diplomáticos rusos, desde que el Gobierno de John Major tomó en 1996 esa medida en represalia por la expulsión de cuatro miembros de la representación británica en Moscú. El Kremlin acusó entonces a la embajada británica en la capital rusa de convertirse en un nido de espías.
En represalia a esta medida, Moscú decidió expulsar a cuatro diplomáticos británicos y advirtió que ningún cargo ruso visitará Reino Unido, que no emitirá visados para funcionarios británicos y que cesa toda colaboración antiterrorista con ese país.
Litvinenko, antiguo espía del Servicio Federal de Seguridad (ex KGB), murió el 23 de noviembre de 2006 en el hospital University College de Londres envenenado por polonio 210.
El ex agente secreto cayó enfermo de forma repentina el 1 de noviembre anterior, el día que se reunió con Lugovói y otro ciudadano ruso, Dimitri Kovtun, en el hotel Millennium de la capital británica, donde tomó té.
En una carta póstuma, Litvinenko, nacionalizado británico, aseguró que el Kremlin estaba detrás de su asesinato por haber acusado a los servicios secretos rusos de causar una serie de explosiones en un edificio de Moscú en 1999 para ayudar a Putin a llegar a la Presidencia.
Las sospechas de la fiscalía sobre Lugovoy se basan en el descubrimiento, en su habitación de Londres y en el avión que tomó desde Moscú, de polonio 210, la sustancia radiactiva que causó la muerte de Litvinenko.
Ambos coincidieron en el Hotel Millennium de Londres el 1 de noviembre pasado, justo antes de que Litvinenko se sintiera mal, falleciendo tres semanas después.
Lugovoy negó a la BBC haber participado en el asesinato, afirmando que es "injusto" que si uno ha trabajado en la KGB automáticamente se asuma de que sigue manteniendo vínculos con el aparato de seguridad ruso.
Lugovoy trabajó para la KGB desde fines de los años 80 en el departamento encargado de proteger a oficiales soviéticos. Dejó el FSB, heredero de la KGB, a finales de 1996, y trabajó después como responsable de seguridad del magnate ruso Boris Berezovsky.
Lugovoy actualmente dirige una firma de seguridad privada que ofrece, entre otros, servicio de guardaespaldas, y la mayoría de sus empleados trabajaron en los servicios de seguridad rusos.
Conoció al asesinado Litvinenko durante 10 años y en 2005 éste le llamó para ofrecerle nombres para, según él, contactarse con empresarios británicos.
Las fiscalía británica espera ahora poder juzgarlo en el Reino Unido, pero los analistas consideran que Lugovoy puede quedarse tranquilo, ya que no existe tratado de extradición entre Rusia y el Reino Unido.
Lugovoy implicó recientemente a los servicios secretos británicos en la muerte de Litvinenko y dijo que éste trabajaba para ellos, así como el magnate ruso Boris Berezovski, exiliado en Londres