Según el periódico Haaretz, si las elecciones fueran celebradas hoy, el Likud obtendría en la Knesset 34 bancas (respecto a las 12 de la actual legislatura), Kadima 28 (29), los laboristas 10 (19), y Meretz (izquierda sionista) 7 (5).
En el sondeo publicado por Yedioth Ahronoth, el Likud obtendría 32 lugares, Kadima 26, el Shas y los partidos árabes 11 bancas cada una, Israel Beitenu 9, los laboristas 8, y Meretz 7.
Ambos sondeos confirman el fuerte aumento del Likud, que casi triplica sus bancas, así como el derrumbe de los laboristas y el refuerzo de Meretz.
Así, se refleja un descenso en la popularidad de la canciller israelí y nueva líder del Kadima, Tzipi Livni, que al frente de su partido obtendría sólo 26 diputados, tres menos de los que cuenta ahora y en el último estudio.
Livni tuvo oportunidad de formar gobierno entre septiembre y octubre cuando el actual primer ministro, Ehud Olmert, presentó su dimisión por sospechas de corrupción, pero declinó el ofrecimiento por divergencias presupuestarias e ideológicas con los ortodoxos del Shas, la tercera fuerza política de la Knesset.
Estos le exigieron más de mil millones de shékels (unos 250 millones de dólares) para asistir a familias necesitadas, y que suspendiera las negociaciones con los palestinos en la cuestión de Jerusalén.