El enfrentamiento se ha cobrado la vida de más de 150 personas, 20 de ellos civiles, y ha sido el más sangriento desde la guerra civil de 1975-90. Naher el Bared, al norte de Trípoli, hospedaba 30.000 refugiados palestinos antes de que estallara este combate el pasado mayo. Parte de él se encuentra hoy en ruinas.
"Puedo asegurar a los libaneses que la operación militar ha terminado", afirmó Elias Murr a la televisión libanesa. El ministro explicó que las posiciones de los islamistas dentro del campo han sido destruidas y que los líderes se encuentran ahora desbaratados.
"Todas las posiciones de los terroristas han sido aplastadas", afirmó tras añadir que los miembros que continúan vivos de Fatah al-Islam, ya se habían retirado de los límites del campamento hacia áreas civiles en su interior.
"Dedico esta victoria a todo el pueblo libanés (...) todo el pueblo libanés", agregó.
Murr aseguró que las fuerzas armadas libanesas continuarían sitiando el campamento hasta que Fatah al-Islam decida rendirse.
"Ellos tienen que rendirse (...) No es suficiente decir que (su líder Shaker al-) Abssi murió, si él está muerto, muéstrenos el cuerpo", afirmó.
Hasta ahora, Fatah al-Islam no manifestó ninguna reacción.
Algunos testigos indicaron que luego de que Murr anunciara la victoria libanesa, pudieron escuchar leves tiroteos con armas automáticas en el campamento, un día después de que se registraran enfrentamientos esporádicos.
Los enfrentamientos ocurrieron principalmente en las zonas capturadas por los militantes en las afueras del campamento.