Otras 40 resultaron heridas en enfrentamientos entre hombres armados del distrito sunita de Bab Tibbaneh y del área alawita Jabal Mohsen en Trípoli. Los combatientes intercambiaron fuego de ametralladoras y granadas, forzando a los residentes a huir.
La violencia sectaria vinculada a los conflictos políticos del Líbano dejó al menos 18 muertos en los últimos dos meses en la ciudad predominantemente sunita. Una fuente militar dijo que las víctimas del viernes incluyen a un soldado, que resultó gravemente herido.
El enfrentamiento de Trípoli ensombreció un acuerdo que puso fin a un duro conflicto político entre la coalición gobernante sunita del Líbano y una alianza opositora liderada por el movimiento chiíta Hezbollah, que es cercano a los grupos de alawitas del norte del país.
El 11 de julio, las alianzas rivales formaron un Gobierno de unidad nacional luego de semanas de luchas por las carteras ministeriales. Pero ahora están enfrentados sobre la declaración política del Gobierno, con las armas de Hezbollah en el corazón de la disputa.
Hezbollah, que está respaldado por Siria e Irán, tomó brevemente Beirut y desplazó a los partidarios de la coalición gobernante anti Damasco. Le medida ayudó a Hezbollah a imponer sus términos para poner fin al conflicto político en mayo.
La fe alawita es una pequeña ramificación del Islam chiíta y sus adherentes están mayoritariamente asentados en Siria, que está gobernado por el presidente Bashar al-Assad, él mismo un alawita.
Su comunidad es pequeña en el Líbano, pero ganó cierta influencia política durante una era de dominio sirio que llegó a su fin en el 2005, luego de que la presión internacional forzó a Damasco a retirar sus tropas del país.