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El ejército libanés reanudó los bombardeos contra posiciones del grupo radical Fatah al Islam en el campamento de refugiados palestino de Nahar al Bared, cerca de la ciudad de Trípoli, mientras aumenta la presencia militar en sus alrededores, según fuentes policiales.
El nuevo ataque se produjo después de una noche de combates intermitentes y tras un ataque de francotiradores de Fatah al Islam contra posiciones militares en el perímetro de la población, explicaron las fuentes.
En concreto, unos 50 tanques y vehículos blindados del Ejército libanés se posicionaron en la zona norte del campamento y se dirigen a las zonas más adelantadas. Por el momento se desconoce si el objetivo del Ejército libanés es entrar en el campamento.
Mientras, nubes de humo se elevan desde el interior del campamento, utilizado como base por los miembros de la organización Fatah al Islam en los enfrentamientos que mantiene desde hace 13 días con las fuerzas libanesas. El gobierno de Fuad Siniora insistió en que los milicianos de este grupo radical tienen que rendirse al ejército y entregarse a las autoridades para ser juzgados por la muerte de 35 soldados en los enfrentamientos que comenzaron hace dos semanas.
Los combatientes han asegurado que lucharán hasta "la última gota de sangre" y han acusado a "terceras partes" de haber causado esta situación para servir a ciertos objetivos, que no han especificado.
La mayoría de los 40.000 habitantes del campo han buscado refugio en el cercano campamento de Badawi y en otras localidades. Sin embargo, el gobierno acusa a este grupo de mantener retenidos dentro de la localidad a entre 3.000 y 8.000 palestinos como rehenes para impedir un asalto de las fuerzas de seguridad.
Por el momento, se sabe que al menos 32 soldados libaneses, 60 milicianos y 20 civiles han perdido la vida en los combates, aunque el balance podría ser mayor. El Gobierno ha prometido acabar con los milicianos, que aseguran que lucharán hasta el final
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