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El ministro de Industria Pierre Gemayel recibió sendos disparos el día de hoy, cuando se encontraba conduciendo su automóvil dentro de un barrio cristiano de Beirut, convirtiéndose de esta manera en el sexto político anti-sirio que es asesinado en casi dos años.
Algunas horas después, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó los planes para un tribunal especial internacional para juzgar a los sospechosos de haberle causado la muerte en febrero de 2005 al entonces Primer Ministro libanés Rafik al-Hariri.
La acción tomada por los 15 miembros del Consejo de Seguridad, en la forma de una carta dirigida al Secretario General de la organización, Koffi Annan, permitirá que se presente al gobierno libanés para su aprobación oficial.
El hijo de Hariri, Saad, y sus aliados, acusaron sin demora a Damasco de haber matado a Gemayel, en un intento de hacer descarrilar al tribunal.
Una investigación de la ONU ha implicado a oficiales de seguridad sirios y libaneses en el asesinato de Hariri. Damasco niega cualquier tipo de vinculación. También condenó firmemente el homicidio de Gemayel. Es seguro que el asesinato aumentará las tensiones en Líbano, en medio de una profunda crisis política que enfrenta a la mayoría anti-siria contra la oposición pro-Damasco liderada por Hezbalá, el cual está determinado a derrocar lo que ve como un gobierno pro-norteamericano.
“Creemos que la mano de Siria está por todo el lugar”, afirmó Saad al-Hariri, cuyo padre Rafik fuera muerto en un atentado suicida con explosivos, al poco tiempo que Gemayel fuera baleado.
“Sin credibilidad”
“Aquéllos que acusan a Siria de esta manera limitada y fracasada no tienen ni una pizca de verdad o credibilidad (…) ¿Cómo son capaces de hacer una acusación al minuto de lo ocurrido?”, declaró el ministro de Información sirio Muhsen Bilal al negar las acusaciones a su país.
Varias manifestaciones multitudinarias luego del asesinato de Hariri forzaron a Siria a terminar con 29 años de presencia militar en Líbano en abril de 2005.
Por su parte, el presidente norteamericano George W. Bush encabezó a los líderes mundiales que condenaron el homicidio de Gemayel y llamó a que se realice una investigación para “identificar a aquellas personas y a aquellas fuerzas detrás del asesinato”.
Seis ministros pro-sirios renunciaron del gabinete de Siniora este mes, y con la muerte de Gemayel, las muertes o renuncias de dos ministros más harían caer al gobierno.
Hezbalá y sus aliados se habían estado preparando para tomar las calles, para así derrocar al gobierno de Siniora, argumentando que habría perdido su legitimidad desde que los musulmanes chiítas no están más representados.
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