Según Hajj, representante de los ulemas que median entre el grupo radical sunnita y el Ejército libanés, el grupo de evacuados, que son los últimos civiles que quedan en el campo, está compuesto por 22 mujeres y 47 niños.
"Esperamos que la evacuación de las familias sea el último paso para la solución de esta crisis", dijo el clérigo, en referencia al conflicto que desde el pasado 20 de mayo enfrenta al Ejército libanés con los combatientes de Fatah El Islam en el campo de Nahr al Bared, cercano a la ciudad septentrional libanesa de Trípoli.
Según Hajj, quien no reveló el destino de los evacuados, las tropas libanesas se harán cargo de las familias de los milicianos.
Por su parte, la delegada del Comité Internacional de la Cruz Roja, Virginia de la Guardia, señaló que entre los evacuados hay tres mujeres y dos niños heridos, al parecer por una explosión en el interior del campo.
Según la cadena de televisión libanesa LBC, los civiles fueron conducidos a un cuartel del Ejército para ser interrogados, tras lo que se decidirá si se les envía con la Cruz Roja al cercano campo de refugiados palestinos de Badawi o a otro lugar.
La cadena informó de que el convoy de las tropas libanesas que ha trasladado a los evacuados se dirigió a la ciudad de Trípoli por una carretera con puestos de control militares cada 50 metros.
Seis vehículos de la Cruz Roja y de la Media Luna palestina acompañaron al convoy, agregó la LBC, que también mostró imágenes de los civiles a su salida de Nahr al Bared, de uno en uno y con las manos en la cabeza.
Inmediatamente después de la evacuación, se reanudaron los bombardeos contra el campo de refugiados. Por otro lado, en declaraciones a Radio Líbano el comandante en jefe del Ejército libanés, general Michel Sleiman, afirmó que la batalla de Nahr al Bared podría terminar en 10 días.
A juicio de Sleiman, los combates se han prolongado por la presencia de los civiles y para evitar más bajas en el Ejército, que se enfrenta a una feroz resistencia por parte de los 'yihadistas'.