El jefe de Hezbolá, Hassan Nasralá, debería ofrecer una rueda de prensa por videoconferencia en la tarde de este jueves para responder a las medidas anunciadas el martes por el gobierno contra la formación chiita.
El ejército y la policía antidisturbios instalaron puntos de control en la capital, bloqueando numerosas carreteras, mientras muchos comercios y escuelas de Beirut seguían cerrados por segundo día consecutivo.
Hombres armados, algunos de ellos encapuchados, se veían en numerosos barrios de Beirut, donde durante la mañana, grupos que apoyan la huelga general lanzada el miércoles quemaron neumáticos e incendiaron basureros en la carretera que lleva al aeropuerto, bloqueada por montículos de tierra que la víspera levantaron los partidarios de Hezbalá.
Este jueves por la mañana, el aeropuerto internacional de Beirut estaba cerrado y no se prevía ningún vuelo para antes de, al menos, las 16H00 locales (las 15H00 en la España peninsular), indicó una fuente aeroportuaria. "Todos los vuelos entre medianoche y las 16H00 fueron anulados", indicó un responsable del aeropuerto que pidió el anonimato.
Mientras, en la llanura de la Bekaa (este), tres mujeres resultaron heridas este jueves de mañana por disparos que se produjeron en enfrentamientos entre partidarios del gobierno antisirios y simpatizantes de la oposición en Saadnayel, cerca de la ciudad de Chtaura.
En la misma región, partidarios del gobierno bloquearon la carretera que va de Chtaura a Baalbeck, bastión de Hezbolá. Varias decenas de simpatizantes del gobierno bloquearon el eje principal de la Bekaa que conduce a la frontera siria, incendiando neumáticos.
El miércoles, la huelga general convocada por la Confederación General de Trabajadores del Líbano (CGTL), la principal central obrera del país, en demanda de aumentos salariales -congelados desde 1996-, degeneró en disturbios entre partidarios de la mayoría en el poder y de la oposición, liderados por Hezbalá.
La huelga fue mantenida a pesar de la decisión que el martes tomó el gobierno de aumentar el salario mínimo en 130 dólares a 330 dólares mensuales (550.000 libras libanesas). La CGTL lo consideró insuficiente.
Líbano registra su crisis política más grave desde el fin de la guerra civil en 1990, y está sin presidente desde el 24 de noviembre. Los dos partidos se disputan el poder.