El equipo de mediación de la Liga Árabe para el Líbano, que viajará a Beirut mañana, tiene prevista una reunión en Qatar para concertar una posición común.
La diplomacia de los vecinos árabes
La institución panárabe, compuesto por siete ministros de Exteriores árabes y el secretario de esta organización, Amro Musa, no precisaron si el equipo reunirá hoy o mañana. Jordania no pudo persuadir a los demás componentes del equipo para celebrar este encuentro previo en Amán, ya que se ha considerado que Qatar mantiene mejores relaciones con las dos partes contendientes en el Líbano.
La comisión fue creada en la reunión de emergencia de la Liga Árabe el pasado domingo, y está formada por los jefes de la diplomacia de Marruecos, Argelia, Jordania, Omán, Qatar, Kuwait Bahrein y Yibuti, además del mencionado Musa.
"En su entrevista de Doha (capital de Qatar), el equipo de la Liga Árabe intentará acordar una agenda para sus conversaciones con los líderes árabes", señalaron las fuentes, que pidieron no ser identificadas.
La delegación estará encabezada por el primer ministro y titular de Exteriores qatarí, Hamad Bin Yasem Bin Yaber al Zani.
Según fuentes libanesas acreditadas en la Liga Árabe, el equipo mediador comenzará su labor con una reunión con el presidente del Parlamento libanés, el opositor Nabih Berri, antes de entrevistarse con el primer ministro, Fuad Siniora.
La advertencia de Bush
Por su parte, el Presidente George Bush ha advertido a Irán y Siria de que no permitirá que Líbano caiga bajo control extranjero, en referencia al estallido de violencia que vive el país desde hace una semana por enfrentamientos entre la milicia shiíta Hezbalá y el gobierno prosirio de Fuad Siniora.
“La comunidad internacional no permitirá que los regímenes iraní y sirio, a través de sus acólitos, conduzcan a Líbano a una dominación del extranjero", asegura el mandatario estadounidense en un comunicado difundido ayer, en el que también condena "enérgicamente a Hezbalá y sus patrocinadores en Teherán y Damasco, que pretenden usar la violencia y la intimidación para desviar la voluntad del Gobierno y el pueblo libanés”.
Bush reafirma así el apoyo de Washington al primer ministro libanés, mientras la violencia entre partidarios del Gobierno y facciones de la oposición, dominadas por Hezbalá, hacen temer una nueva guerra civil en el país. "Para asegurar la seguridad del pueblo, Estados Unidos continuará asistiendo a las fuerzas armadas libanesas, con el fin de asegurar que puedan defender el Gobierno de Líbano y salvaguardar sus instituciones”, prosigue el comunicado.
Gira de Bush por Medio Oriente
La nota indica además que el Presidente aprovechará su viaje de cinco días a Oriente Próximo, que comienza este martes y que incluye Israel, Arabia Saudí y Egipto, para coordinar con los dirigentes de la región los esfuerzos para ayudar al Gobierno de Siniora y se apliquen las resoluciones de la ONU encaminadas a defender la soberanía de Líbano. "Es crucial que la comunidad internacional se una para ayudar al pueblo libanés en este momento en que lo necesita”, añade.
La elección del nuevo Presidente libanés
Por su parte, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, ha afirmado en una breve declaración a los periodistas que el principal objetivo en Líbano debe ser ahora la elección de un nuevo presidente. Para ello, insta a quienes "interfieren" en el proceso a que "se aparten" y permitan que las elecciones tengan lugar. El país está sin presidente desde noviembre del año pasado, cuando expiró el mandato de Emile Lahud y todos los intentos por nombrar en su reemplazo a Michel Sleiman, jefe del Ejército, han sido abortados por la falta de acuerdo en el Parlamento.
Mientras, los combates siguen en Líbano y esta madrugada se han reanudado los enfrentamientos en Trípoli y en el valle de Bekaa. Según fuentes policiales, desde el estallido de la violencia el pasado miércoles, primero en Beirut y más tarde en otras zonas y localidades del país, al menos 58 personas han muerto y 206 han resultado heridas.
Los seguidores del Gobierno, sostenido por las potencias occidentales, reiteran que no aceptarán dialogar con la oposición liderada por Hezbalá.