El gabinete libanés decidió hoy dar marcha atrás con las medidas tomadas la semana pasada contra la milicia chiita, que casi sumergen al país en una nueva guerra civil. De esta manera, el Gobierno de Siniora abre la vía al diálogo nacional.
La decisión fue anunciada por el ministro de información Ghazi Aridi, quien afirmó que "el gabinete aceptó una propuesta del jefe del ejército y anuló dichas decisiones para facilitar las negociaciones de la comisión de la Liga árabe y para preservar la unidad nacional y la seguridad de los ciudadanos".
El pasado 6 de mayo el Gobierno habúa decidido eliminar la red de telecomunicaciones instalada por Hezbalá por considerarla ilegal, además de ordenar la destitución del jefe de la seguridad del aeropuerto, Wafic Chucair, cercano al grupo islamista chií.
Aridi aclaró que la decisión adoptada por el Ejecutivo no debe ser visto como un signo de debilidad, sino como una decisión sabia a fin a solucionar las tensiones en el país. "No hay vencedores ya que ambos campos perdieron tras las hostilidades que afectaron la paz civil, la seguridad, la estabilidad y la economía del Líbano", agregó.
Previamente, una delegación de alto nivel de la Liga Árabe había iniciado este miércoles conversaciones con las partes, que desde hace meses mantienen un disputa política que impide la elección del nuevo presidente en el Parlamento.
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