Unos 50 tanques y vehículos blindados se han posicionado en la zona norte del campamento y se dirigen a las zonas más adelantadas. Por el momento se desconoce si el objetivo del Ejército libanés es entrar en el campamento.
Mientras, nubes de humo se elevan desde el interior del campamento, utilizado como base por los miembros de la organización Fatah al Islam en los enfrentamientos que mantiene desde hace 13 días con las fuerzas libanesas.
Esta mañana, se han reanudado los bombardeos, dirigidos contra todo el campamento. Durante los tres últimos días, disparos esporádicos habían puesto en entredicho la frágil tregua alcanzada. Por el momento no hay cifras claras de muertos, debido a la imposibilidad de entrar en el campamento, del que han huido gran parte de sus refugiados.
Por el momento, se sabe que al menos otros 32 soldados libaneses, 60 milicianos y 20 civiles han perdido la vida en los combates, aunque el balance podría ser mayor. El Gobierno ha prometido acabar con los milicianos, que aseguran que lucharán hasta el final.