El general Michel Suleiman hizo el anuncio tras los últimos enfrentamientos que dejaron ocho guerrilleros muertos.
Los milicianos fallecieron en un nuevo ataque de las tropas libanesas, acompañado de fuego de artillería y granadas autopropulsadas, contra las posiciones de Fatah al Islam que se encuentran atrincheradas dentro del campo, según la agencia oficial de noticias NNA.
El bombardeo, que se prolongó durante ocho horas, permitió a las tropas de a pie penetrar en la sección conocida como el viejo campamento, en el barrio de Amqa, según la agencia, donde los ocho milicianos perdieron la vida.
Por su parte, el ejército libanés perdió dos soldados, contra el sector bajo control de los milicianos en el campo de refugiados palestinos, cien kilómetros al norte de Beirut.
Los dos soldados murieron por disparos de armas livianas del grupo sunnita, que según fuentes gubernamentales está por ser desalojado del campo de refugiados.
El Ejército ingresó hoy al lugar con tanques y otros vehículos en los que montó cañones de 106 milímetros.
La agencia libanesa NNA informó que el ataque militar de hoy es parte de una "fase final" de las operaciones en el lugar del conflicto.
Mientras los soldados avanzan lentamente tres los escombros a los cuales fue reducido el 80 por ciento del campo de refugiados, la artillería dispara incansablemente contra los edificios en poder de los combatientes sunnitas, cuyo número no se conoce con precisión.
Los combates comenzaron el 20 de mayo, en circunstancias no conocidas con claridad hasta hoy. La mayor parte de los 31 refugiados libaneses huyó del lugar, mientras el Ejército libanés ya perdió a 120 soldados.
Según autoridades libaneses, el grupo armado sunnita está ligado a la red Al Qaeda, por lo que es llamado "terrorista".