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El Senado de Estados Unidos, de mayoría demócrata, aprobó el viernes un proyecto de ley que permitirá al presidente George W. Bush mantener su controvertido programa de espionaje nacional.
Con 60 votos a favor contra 28, el Senado envió la medida a la cámara baja, liderada por los demócratas para su consideración, tan pronto como el sábado los legisladores comiencen un largo mes de receso.
El director de Inteligencia Nacional, Mike McConnell, dijo que necesitaba la legislación "para proteger la nación de los ataques que están siendo planificados hoy para causar víctimas masivas en los Estados Unidos".
El proyecto de la ley del Senado era necesario, según asesores del Congreso, debido a las restricciones recientemente impuestas por un tribunal sobre la capacidad de las agencias de espías estadounidenses de interceptar llamadas telefónicas y correos electrónicos de sospechosos terroristas en ultramar.
La iniciativa aprobada fue propuesta por el senador republicano Mitch McConnell. El proyecto de la ley permitiría a la administración seguir el programa de escuchas telefónicas sin orden judicial, pero requiere describir a una corte federal secreta los procedimientos que usa para señalar a los sospechosos extranjeros. "Esta legislación es importante porque fortalece nuestra seguridad nacional y al mismo tiempo es consecuente con los dictados de la Constitución", afirmó el demócrata Steney Hoyer al pedir el voto favorable de los legisladores.
Poco antes, los demócratas no lograban que su proyecto fuera aprobado en la Cámara Baja, ya que a pesar de contar con mayoría de representantes no han alcanzado los dos tercios necesarios para su aprobación definitiva.
La iniciativa demócrata daba al gobierno facultades para continuar por cuatro meses más un programa para escuchar las comunicaciones telefónicas de extranjeros sospechosos de terrorismo sin orden judicial.
Este proyecto había sido criticado por la Casa Blanca debido a que el lapso no era el suficiente para tener éxito en la lucha contra el terrorismo emprendida tras los atentados del 11 de septiembre del 2001.
En realidad, lo que en los últimos días McConnell y los legisladores han estado negociando ha sido un acuerdo sobre la modernización de una ley que data de 1978 y es conocida como "Ley de Supervisión de Datos de Inteligencia sobre Extranjeros (FISA)".
Según McConnell, la legislación que apoya la Casa Blanca representa solamente un ajuste de las normas a los nuevos tiempos y las tecnologías modernas.
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