Esta situación descomprimió en parte la crisis política que atraviesa la provincia, en tanto que el gobierno nacional había logrado hasta ahora evitar una intervención federal, reclamada por Maza, que acarrearía un fuerte costo político a la administración de presidente argentino Néstor Kirchner.
El hecho de que el vicegobernador asumiera la conducción del Ejecutivo provincial y formulara el llamado a elecciones para dentro de 120 días fue señal suficiente para que el Presidente Kirchner decidiera , al menos por ahora, no inmiscuirse en la provincia.
"Aspiramos a que los riojanos resuelvan solos la situación, y hasta ahora, con el llamado a elecciones, la situación no amerita de una intervención ni nada parecido. La institucionalidad no parece en peligro" dijeron fuentes del Gobierno.
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, fue quien hizo gestiones entre anteanoche y ayer para evitar que la actitud de Maza contribuyera a la situación de violencia en la provincia.
Fernández habló en reiteradas oportunidades con el suspendido mandatario para que acatara las decisiones institucionales de la provincia.
Las fuentes consultadas explicaron ayer que la Casa Rosada quiere distanciarse de la crisis riojana, pese a la insistencia del macismo sobre la necesidad de una intervención federal.
Cerca del Presidente dijeron que intervenir la provincia ni siquiera es redituable en términos políticos. "La Rioja es inmanejable. Si Beder Herrera y Maza no pueden hacerlo, qué va a hacer un hombre de afuera... Una intervención es un último recurso y es, en todos los casos, una instancia conflictiva", dijo un encumbrado funcionario oficial.
Ese es otro de los motivos por los que el Presidente, confiaron en su entorno, dispuso que la situación se resolviera en el ámbito provincial.
De todos modos, las autoridades nacionales siguen de cerca la evolución del conflicto.