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Kuwait nombró el jueves a su primer embajador ante Irak desde la Guerra del Golfo Pérsico de 1991, en un paso importante para dejar atrás el pasado doloroso entre ambos países y fortalecer los lazos regionales con el gobierno de Bagdad.
Kuwait cerró su embajada allí en 1990, después de que Saddam Hussein invadió a su diminuto vecino rico en petróleo. El ataque detonó la invasión militar encabezada por Estados Unidos en 1991 para expulsar a las fuerzas iraquíes.
Ambos vecinos no tuvieron relaciones durante más de 12 años, cuando otra invasión estadounidense derrocó a Saddam. Reanudaron lazos después de 2003, cuando se reabrió la embajada iraquí en Kuwait, encabezada por un encargado de intereses.
Kuwait se abstuvo de reabrir su embajada en Bagdad, sin embargo, citando preocupaciones de seguridad. Desde 2003, varios diplomáticos de Bahrein, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y otros países árabes han sido asesinados, heridos o secuestrados en Irak.
La organización extremista al-Qaida en Irak ha advertido a estados árabes que no abran embajadas en Bagdad, alegando que eso significa avalar a un gobierno iraquí que colabora con las fuerzas militares estadounidenses.
El anuncio de la reapertura de la sede diplomática representa un punto a favor de los esfuerzos de Washington para hacer que los vecinos árabes de Irak, con gobiernos sunnitas, superen sus temores de seguridad y su desconfianza hacia el régimen de Bagdad, que es shiíta.
La agencia informativa oficial de Kuwait citó el jueves al ministro de Relaciones Exteriores diciendo que el ex teniente general Ali al-Momen tomará el puesto de nuevo embajador. Su designación será oficializada mediante un decreto del emir, agregó.
El informe no dijo cuando volvería a abrir la embajada kuwaití en Bagdad.
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