Casi 362.000 kuwaitíes, más de la mitad mujeres, están habilitados para votar, pero el proceso comenzó lentamente en medio de una calurosa jornada de fin de semana. El Parlamento es elegido por sufragio universal, pero el gobierno no necesita el apoyo de una mayoría y además la dinastía de los Al Sabah controla los principales ministerios del país, que es el cuarto mayor exportador de la OPEP.
Siete grupos de oposición islamista, liberal y nacionalista presentan a 45 candidatos y apoyan a otros 20, pero están menos unidos que en 2006, cuando se celebraron las anteriores legislativas. Las tribus, que suponen la mitad del electorado, presentan a unos 35 candidatos. Treinta y ocho diputados salientes están en lista también.Veintisiete mujeres figuran entre los 275 candidatos en lista para ocupar durante un mandato de cuatro años los 50 escaños de la cámara, disuelta en marzo por el emir, el jeque Sabah al Ahmed al Sabah, tras una disputa entre el gobierno y varios diputados.
Las mujeres ganaron el derecho a votar y a presentarse a elecciones en el 2005, pero enfrentan una dura lucha para atraer a votantes en el país del Golfo Pérsico, donde muchos aún piensan que la población femenina debería dedicarse a atender los hogares.
El gobernante de Kuwait, el jeque Sabah al-Ahmad al-Sabah, disolvió el Parlamento en marzo para terminar con un estancamiento con el gabinete que había retrasado las reformas económicas destinadas a preparar al país para el momento en que las reservas de petróleo se agoten.
La última asamblea se centró en cuestionar a los ministros por sus labores, obligando a muchos a renunciar. El país miembro de la OPEP aún debe nombrar a un ministro del Petróleo, dado que Badr al-Humaidhi dimitió en noviembre.
En medio de las riñas políticas, las reformas como un proyecto de ley para atraer la inversión extranjera fueron dejadas de lado.
La bolsa de Kuwait, el segundo mercado más grande del mundo árabe, inicialmente registró un aumento después de que el Parlamento fue disuelto con la esperanza de que la nueva asamblea tuviera políticas más favorables para las empresas, pero desde entonces ha perdido ganancias.
La campaña de dos meses ha estado plagada de protestas, arrestos y confusión, después de la aprobación de una nueva ley que buscaba que los distritos tuvieran una representación más equilibrada en el Parlamento, habitualmente dominado por bloques islámicos y alianzas tribales.
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