Un vocero reportó el miércoles por la noche (hora local) que el presidente surcoreano recibió un informe de inteligencia sobre la salud de Kim, según el cual el líder del Norte aparentemente "no se encontraba en estado grave".
Kim Jong-Il, líder de Corea del Norte, habría sido sometido a cirugía tras sufrir un derrame cerebral a mediados de agosto, según dijeron legisladores surcoreanos a periodistas el miércoles, tras una información proporcionada por la agencia de espionaje de Corea del Sur. Pero dijeron que se había recuperado lo suficiente como para caminar y hablar.
El martes, Kim no pudo asistir a la celebración del sexagésimo aniversario de la fundación de Corea del Norte. Funcionarios de inteligencia norteamericanos en Washington reportaron que probablemente había tenido un derrame cerebral varias semanas atrás y que creían que estaba bajo el cuidado de doctores en Pyongyang, la capital norcoreana.
Kim Sung-ho, jefe de la agencia de Inteligencia surcoreana, dijo al Comité de Inteligencia de la Asamblea Nacional que la cirugía tras el derrame cerebral no fue la primera vez que el líder había tenido una operación por un problema circulatorio, según declararon los legisladores. No hubo señales de malestar en el Norte, según les dijeron.
Mientras tanto, Corea del Norte ha negado los reportes de que Kim estuviese enfermo. “Vemos esos reportes no sólo como sin valor, sino que como un plan de conspiración”, citó la agencia de noticias Kyodo a Song Il-ho, un alto diplomático norcoreano.
Kim llevaba semanas fuera de la vista pública, y según rumores, estaba bajo tratamiento con médicos extranjeros.