En el último día de protesta, 13 personas murieron como consecuencia de los enfrentamientos entre la policía y grupos étnicos en un barrio de Nairobi.
El peor baño de sangre fue en la inmensa barriada de Kibera, un bastión de la oposición, donde al menos siete personas murieron hoy y una docena resultaron heridas por armas de fuego automáticas de la policía.
La organización médica francesa sin fines de lucro MSF lo describió como una "masacre."
Otro muerto se registró en el puerto de Mombasa, donde una persona perdió su vida tras ser alcanzada por una bala disparada por la policía keniana.
Las muertes de viernes fueron la mayor cifra en los tres días de protestas convocadas por el Movimiento Democrático Naranja (ODM, por sus siglas en inglés) del líder opositor Raila Odinga contra la reelección de Kibaki.
La oposición y organizaciones de derechos humanos acusan a la policía de hacer uso excesivo de la fuerza, y de disparar indiscriminadamente a manifestantes no armados. La policía dice que sólo dispara a los alborotadores y saqueadores.
Aproximadamente 650 personas murieron desde la disputada elección del 27 de diciembre.
Pedido desde occidente
Nueve embajadas occidentales en Nairobi exigieron este viernes a las autoridades kenianas que dejen de matar a "manifestantes desarmados", después de tres días de enfrentamientos con los seguidores de la oposición.
"Pedimos a las fuerzas de seguridad que ejerzan su deber dentro de los estrictos límites de la ley y abandonen todo uso extraordinario o desproporcionado de la fuerza", señala el comunicado conjunto de las delegaciones de Reino Unido, Australia, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos, Noruega, Suecia y Suiza.
"Hemos visto imágenes explícitas del uso de la fuerza mortal sobre manifestantes desarmados", añade el texto
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