En la ciudad de Nakuru, 12 nuevos cadáveres se registraron, luego de un ataque violento con machetes, los que se suman a los 14 de comienzos del día, indicaron fuentes policiales. "Siete murieron en Solai y cinco en Bahati", dos barrios de los suburbios de esa ciudad, declaró un comandante de la policía keniana que solicitó el anonimato.
"Los mataron a machetazos durante enfrentamientos entre tribus rivales", agregó esta fuente.
"La mayor parte de las muertes fueron provocadas por la propia policía, que trataba de contener a incendiarios que intentaban prender fuego a las casas de otras personas", indicaba, por otra parte, un oficial. En este marco, también fueron arrestadas cerca de 150 personas, bajo acusación de haber incendiado casas.
La muerte de decenas de personas por la violencia étnica ha dado lugar al surgimiento de renovadas protestas en el oeste keniano, violencia que dificulta los esfuerzos de mediación del ex secretario general de la ONU Kofi Annan.
Un operario de la morgue en Nakuru, localidad que tradicionalmente se caracterizaba por lo pacífico, afirmó que en su oficina se hallaban 64 cadáveres, todos víctimas de la violencia étnica de los últimos cuatro días. Bandas de comunidades rivales han estado luchando entre sí con machetes, palos y arcos y flechas en Nakuru y Naivasha.
"Hasta el momento son 64 desde que comenzaron los enfrentamientos. Algunos tienen heridas de arma blanca, otros fueron heridos con flechas y algunos quemados", dijo el trabajador de la funeraria en Nakuro.