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El líder de la oposición en Kenia, Raila Odinga, suspendió hoy, tras reunirse con el ex secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, las manifestaciones que había convocado para mañana jueves, con el objetivo presionar al Gobierno a firmar un acuerdo que les garantice un cargo en el poder y así acabar con la crisis política.
Cuando Odinga convocó la semana pasada las protestas, crecieron los temores por una posible nueva oleada de violencia, en vistas de los más de 1.000 muertos y 300.000 desplazados provocados por la crisis postelectoral hace exactamente tres meses. Sin embargo, el líder opositor aseguró estar "comprometido con el diálogo".
"Hemos pospuesto hasta nuevo aviso cualquier acción prevista para mañana", señaló tras el encuentro con Annan, mediador en esta crisis, quien también se reunió con el presidente, Mwai Kibaki.
Ante el punto muerto al que habían caído las negociaciones, el ex secretario general de la ONU suspendió ayer el diálogo y dijo hoy al presidente y al líder de la oposición que serán ellos los que tomen las decisiones y no sus representantes.
"Las cuestiones que dividen a las partes son solucionables... con voluntad política. La solución debe ser encontrada en el entorno de la mediación", explicó Annan a los medios de comunicación.
Las tensiones políticas en Kenia degeneraron en sangrientos ataques, saqueos y enfrentamientos. Pero a las discrepancias políticas se ha unido una nueva disputa étnica entre las diferentes tribus que hasta el pasado 27 de diciembre convivían en paz en uno de los países africanos más prósperos.
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