Radovan Karadzic acudirá el martes a la sesión donde se decidirá el futuro del juicio en su contra ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY). En una nota remitida a los jueces, el ex líder político serbobosnio asegura que desea encontrar una solución "que derive en un proceso rápido y justo, pues sigo preparando mi defensa y espero ansioso el momento de abrirla". A pesar de su aparente buena disposición, no escuchará la segunda tanda de alegaciones del fiscal, que concluirá el lunes.
Según Karadzic, su mayor problema es la falta de tiempo para prepararse. De ahí que haya pedido entre ocho y diez meses de prórroga a los jueces. La fiscalía considera que dispuso de suficiente margen --15 meses desde su detención-- para organizar su defensa. La misma opinión comparten, de momento, los jueces. Por eso abrieron la semana pasada el juicio en su ausencia, después de advertirle que podrían imponerle un letrado de oficio.
Acusado de genocidio y crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos en la guerra de Bosnia (1992-1995), Karadzic perdió todas las apelaciones presentadas contra el proceso. También vio rechazadas cerca de doscientas mociones. Los fiscales esperan demostrar su "intención genocida" a través de lo que consideran "un plan para eliminar a la población no serbia". El asesinato de unos 8.000 varones musulmanes en Srebrenica es el ejemplo más señalado del pliego de acusaciones.