El juicio contra los represores Antonio Bussi y Luciano Benjamín Menéndez pasó a un cuarto intermedio hasta las 17 de la Argentina, hora en el que el tribunal dará a conocer su sentencia.
El tribunal oral federal de Tucumán dará a conocer hoy su fallo en el histórico juicio oral y público contra los represores Antonio Domingo Bussi y Luciano Benjamín Menéndez, para quienes la fiscalía pidió cadena perpetua por la desaparición del ex Senador Guillermo Vargas Aignasse durante la dictadura.
Si bien las defensas de ambos militares solicitaron que, en caso de ser condenados, se les aplique el régimen de la detención domiciliaria por su edad (Bussi tiene 82 años y Menéndez 81) y por su estado de salud, en su alegato el Fiscal General Alfredo Terraf pidió que ambos queden detenidos en una cárcel común de la provincia.
Actualmente, Bussi está bajo arresto domiciliario en un exclusivo complejo residencial ubicado a 10 kilómetros de la capital tucumana, mientras que Menéndez goza de igual régimen.
Aunque pidió la misma pena para ambos represores, el Fiscal distinguió el comportamiento de ambos durante el juicio oral. "Bussi es un irrespetuoso, que no asume los actos criminales que cometió. Menéndez asume su responsabilidad. No deslinda en otros y no trata de mentir. Presenta hasta cierta hidalguía si se quiere", indicó.
Los dos acusados llegaron a la sala de audiencias antes de las 9, en medio de un fuerte operativo policial.
Bussi volvió a hablar y lloró antes del fallo. Volvió a declararse inocente y acusó al fiscal Alfredo Terraf.
Bussi, quien polemizó con el fiscal que pidió reclusión perpetua en su contra, adelantó que guardaba sus "fuerzas" para exponer ante los jueces. "Estamos cerrando el último capítulo de la historia tucumana de la década del 70. Ustedes serán los protagonistas principalísimos de un fallo, cualquiera sea su sentido, que pasará a la posteridad signando un antes y un después de la historia política tucumana", manifestó.
El ex gobernador de la dictadura también se dirigió al fiscal, en relación con lo que llamó "sus falsas incriminaciones, sin fundamento jurídico alguno". Le adjudicó "un pretendido vedettismo publicitario" y una "transfiguración política". Mencionó "los delitos más atroces" que le imputan, lo que consideró "producto de una venganza largamente maquinada, incompatible con su papel de fiscal".
El ex militar, que también pasó por todos los cargos electivos en democracia, habló del "aislamiento del mundo exterior" y de sus amigos. "Usted ha cambiado. Yo no. Sigo siendo el Bussi de toda mi vida, con mis más y con mis menos, así fui conocido y reconocido por la inmensa mayoría de los tucumanos durante más de 30 años de convivencia".
Recordó a los votantes tucumanos que lo pedían en su cargo y añadió: "El coraje se demuestra combatiendo y no como insulta usted a mí y a mis hijos en defensa de las causas injustas. Siempre nos hemos batido en minoría".
Bussi habló de su "apasionado y comprometido ejercicio de las responsabilidades públicas" como militar y político. Dijo que estuvo a cargo de "las operaciones específicamente militares en Tucumán", contra las que llamó "bandas de delincuentes subversivos terroristas, que mantenían fuerte presencia en el monte y en ciudades".
Habló de "bandas reforzadas por la presencia encubierta de Montoneros que a partir de 1976 pasó a la lucha abierta y de superficie". Se refirió al "fusilamiento de la familia del capitán Viola a pocos metros del actual domicilio del Fiscal" y se refirió a "una carta de presenciación de sus hostilidades contra la población y las instituciones, como lo hiciera Montoneros con el secuestro y asesinato de Aramburu".
Respecto al caso por el que se lo juzga, el ex gobernador expresó que “ la orden impartida y cumplida de carácter insoslayable fue la liberación del detenido”. “Su detención debía durar sólo unos días, y la medida no tenía en su letra ni en su espíritu la mortificación o eliminación del arrestado”.
A continuación, relató que en sólo dos oportunidades visitó el penal de Villa Urquiza. En este punto, contó que “jamás ningún detenido liberado de esa cárcel constató signo de tortura alguno”.
“Tampoco la esposa de Vargas Aignasse, quien en dos oportunidades fue a ver a su marido, realizó denuncia alguna al respecto”, expresó Bussi, quien debió pedir la asistencia de un respirador artificial.
Asimismo, el ex militar y político recordó que en aquella etapa se estaba bajo un régimen militar y bajo estado de sitio. “El presente juicio no puede ser tratado fuera del contexto de la guerra contra la subversión y bajo el estado de sitio”, se defendió.
Luciano Benjamín Menéndez habló ante el Tribunal, y se refirió a "una guerra que estalló brutal y repentinamente en nuestro país", y a que "sin tener arte ni parte, simplemente por estar contra el comunismo internacional", la Argentina recibió "el asalto de los asesinos marxistas".
Comparó la guerrilla terrorista en Colombia con la que había en ese entonces en la Argentina y lo llamó "la más total de todas las guerras: la revolucionaria". Dijo que no pretendían arrancar territorios sino que "la subversión apuntaba al alma del pueblo para someterlo a un régimen sanguinario y brutal".
Añadió: "El propósito de la subversión era asaltar el poder para convertirnos en satélite de Rusia y, en lo interno, no nos permitirían pensar".