El Consejo Superior de la Magistratura (CSM) dijo que antiguos miembros de la inteligencia militar espiaron a jueces italianos y extranjeros, relanzando así la polémica sobre la labor de los servicios secretos nacionales.
"Desde el verano (boreal) de 2001, justo después de las elecciones legislativas", se inició "una actividad de espionaje a magistrados italianos y europeos, así como a sus asociaciones", denunció el CSM en una resolución aprobada, este jueves, por unanimidad en una sesión plenaria. Al parecer, el objetivo consistía en presionar a los magistrados y organizar campañas de descrédito contra ellos. También eran espiados políticos de la oposición y periodistas.
Según el CSM, esta actividad se prosiguió "de forma continua hasta septiembre de 2003" y "puntualmente hasta mayo de 2006", un mes después de las elecciones legislativas que pusieron fin a la permanencia en el poder del conservador Silvio Berlusconi, en favor de la coalición de centroizquierda liderada por Romano Prodi.
El espionaje sobre los jueces incluía la interceptación de los correos electrónicos, documentos y "sus desplazamientos". Así quedó establecido en la resolución, que deja en una delicada situación a los servicios secretos. "La intención era provocar una pérdida de credibilidad de quienes [en referencia a los jueces] trabajaban en procesos particularmente delicados", dijo el CSM.
Entre los jueces que habrían sido vigilados, figuran grandes nombres de la magistratura italiana, como el ex jefe de la fiscalía de Milán Francesco Saverio Borrelli o la fiscal Ilda Bocassini, a cargo de varias investigaciones contra Berlusconi.
Según el diario español El País, el total de jueces espiados asciende a 203, de los cuales 47 eran italianos y el resto de otros países europeos. Casi todos pertenecían a Medel, una asociación profesional de jueces progresistas de la Unión Europea.