Luego de cuatro días de debate y oración, los jesuitas eligieron a quien los dirigirá al frente de la orden. Pese a los pronósticos en contrario, una segunda ronda de votación designó al español Adolfo Nicolás (Palencia, 1936) como Superior. Sorpresa, dado que no estaba en ninguna de las quinielas.
Nicolás vivió muchos años en Japón, lo mismo que otro español que también dirigió la Compañía de Jesús, el padre Arrupe. En estos momentos, Nicolás era el responsable de la Orden para Asia Oriental.
Esta elección tuvo lugar luego de que renunciara el holandés Peter-Hans Kolvenbach, al frente de la Orden por 24 años.
El Prepósito de los Jesuitas es conocido como el 'Papa negro', a causa del gran poder que esta orden ha tenido siempre en la Iglesia católica y a su hábito de color negro.
Kolvenbach leyó en latín el decreto de elección y, después, el nuevo superior general tuvo que hacer la profesión de fe ante un crucifijo y recitar la oración del Credo. A continuación todos los electores, uno por uno, se acercaron a saludar al nuevo superior general.
Después se abrieron las puertas del aula e ingresó el resto de los miembros de la curia para felicitar al designado.
La XXXV Congregación General de la Compañía de Jesús se celebró al haber entregado la renuncia Kolvenbach por haber alcanzado los 80 años de edad, pese a que el cargo es vitalicio.
La Orden publicó una carta que el papa Benedicto XVI envió para la ocasión a Kolvenbach, en la que solicita a los jesuitas que reafirmen su "adhesión total a la doctrina católica", en particular "en algunos puntos neurálgicos atacados hoy en día por la cultura secular".
Una "adhesión" que, según el Papa, tiene que ser reafirmada en "la relación entre Cristo y las religiones, algunos aspectos de la teología de la liberación y varios puntos de la moral sexual, sobre todo en lo que se refiere a la indisolubilidad del matrimonio y a la pastoral de las personas homosexuales".