El Ministro de Relaciones Exteriores de Italia restó importancia a las últimas
críticas a la ley que convertirá a la
inmigración ilegal en punible con la cárcel, alegando que su país se sumará al club de países que ya sancionaron una legislación semejante.
Franco Frattini dijo que la inmigración ilegal era ya un delito en Francia, Alemania, Suecia y Gran Bretaña. "Si el proyecto se aprueba, estaré en buena compañía dado que (la medida) ya está en vigor en países importantes de la Unión (Europea)," dijo en una entrevista para el periódico Il Messaggero.
La propuesta es parte de un paquete de medidas contra la inmigración ilegal redactadas por el gobierno de Silvio Berlusconi, que despertó la preocupación en Europa ante la posibilidad de que fomenten el racismo.
El proyecto legislativo propone confiscar los pisos alquilados a ilegales, acelerar sus expulsiones, extender el tiempo en que puedan ser retenidos y convertir algunos campamentos para inmigrantes en centros de detención.
La responsable saliente de derechos humanos de Naciones Unidas, Louise Arbour, criticó las medidas, que describió como ejemplo de represión e intolerancia.
El Vaticano también se manifestó en contra. El arzobispo Agostino Marchetti dijo a Radio Vaticana que los inmigrantes ilegales no deberían ser tratados como delincuentes, porque quienes trabajaban estaban haciendo una contribución a la sociedad.