Maroni afirmó hoy que llegó el momento de intervenir "con firmeza" en el ámbito de la seguridad para "liberar a los ciudadanos del miedo", en relación a los hechos ocurridos en los últimos días en Nápoles contra gitanos de origen rumano.
"Ha llegado el momento de intervenir con firmeza para evitar que la rabia prevalezca sobre las reglas de la convivencia civil y que se puedan repetir episodios de violencia injustificable como los que sin embargo han tenido lugar en Nápoles tras la horrible tentativa de secuestro de una recién nacida," aseveró.
El funcionario aseguró además que no habrá "expulsiones en masa" de inmigrantes, ya que "la responsabilidad penal es personal" y no de los grupos étnicos.
Las declaraciones del ministro italiano se dieron luego de que el cardenal Angelo Bagnasco dijera que se deben "parar los extremismos" porque estos pueden "caer en el racismo", en una entrevista publicada hoy por el diario "La Repubblica".
Los hechos de violencia se desataron la semana pasada, luego de que una gitana de 17 años fuera acusada de intentar secuestrar un bebé. Posterior a ello, un grupo de residentes incendiaron varios asentamientos gitanos, dos de ellos, ya habían sido evacuados.
Maroni agregó que "el país espera respuestas inmediatas y eficaces, y pide a todas las fuerzas políticas de la mayoría y de la oposición que colaboren para solucionar el problema."
En tanto, el Ministerio del Interior está ultimando el borrador de un decreto de ley y de uno o más proyectos sobre la lucha contra la delincuencia, que serán estudiados en el primer consejo de ministros del Gobierno de Silvio Berlusconi, que tendrá lugar el miércoles en Nápoles.
Entre los puntos de este proyecto está la posible reinstauración de controles fronterizos, pese a que Italia es miembro del espacio Schengen de la Unión Europea, donde hay libre circulación de personas, a fin de prevenir la criminalidad.
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