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Será la tercera reunión entre ambos dirigentes desde agosto último y se celebrará en la residencia del jefe del Gobierno israelí, en Jerusalén, con el horizonte de la conferencia de paz convocada por los Estados Unidos para noviembre.
El objetivo de estas conversaciones es llegar a un acuerdo o "declaración de principios", como prefieren llamarlo los israelíes, que sirva de plataforma para negociar la solución del conflicto mediante la creación de un Estado palestino junto al de Israel.
El acuerdo, de concretarse, será presentado a la conferencia, que posiblemente se celebre en Washington y, de hecho, se transformará en la base para las negociaciones de las fronteras del Estado palestino, el retorno o la indemnización de los refugiados palestinos de la primera guerra árabe-israelí de 1948 y la soberanía política en la ciudad de Jerusalén, entre otros asuntos.
El presidente Abbas aspira a encontrar ante todo un calendario de plazos para el establecimiento del Estado palestino, cuya creación no es cuestionada por Olmert.
Por su parte, el Primer Ministro israelí intenta salvar la permanencia de los principales asentamientos judíos creados en Cisjordania ocupada y ofrecer un canje de territorios antes que desmantelarlos, como ocurrió con los de Gaza, hace dos años.
El diario oficialista Al Hayam, de Ramala, informa hoy que Abbas solicitará a Olmert mayor libertad de circulación para la población palestina en las barreras de seguridad que controla el Ejército israelí y la liberación de prisioneros recluidos en Israel.
En la conferencia participará por primera vez el primer ministro del Gobierno provisional palestino, Salman Fayad, designado para esa función tras la caída de Gaza en poder de los islamistas de Hamás.
El jefe del Gobierno israelí, por su parte, exigirá a Abbas que antes de levantar esas restricciones a la circulación, o de entregar a la ANP el control de las ciudades palestinas de Cisjordania, que sus fuerzas de seguridad logren neutralizar a las milicias y, en particular, los esfuerzos de los islamistas de Hamás por ampliar su influencia en ese territorio, como ya lo hicieron en Gaza.
Estados Unidos coopera con Abbas, por medio de dinero y equipos, para impulsar el adiestramiento de sus fuerzas de seguridad y el enviado especial de la Unión Europea (UE), el ex primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, actualmente en la zona, lo asesora en la en la conformación de las instituciones del Estado palestino.
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