El primer ministro de Israel, Ehud Olmert, se reunió con Akihito, el emperador de Japón, en el marco de una visita que es la primera de un jefe de gobierno israelí a Japón en 11 años.
Ehud Olmert fue invitado al Palacio Imperial, en el centro de Tokio, donde fue recibido por el emperador.
Akihito, cuyo padre Hirohito era considerado un semidiós durante la Segunda Guerra Mundial, sigue siendo muy respetado en Japón, pero la Constitución le impide asumir un papel político.
La agencia de la Casa Imperial se negó a hacer comentarios por el momento sobre las discusiones del líder de la monarquía más antigua del mundo con el primer ministro israelí.
Japón quiere desempeñar un papel más importante en Oriente Medio, en conformidad con su aspiración a una mayor influencia mundial.
Las autoridades japonesas financian un proyecto para construir un parque agroindustrial en la franja de Gaza para tratar de crear empleos en la devastada economía palestina.
Olmert llegó el lunes para una visita oficial de cuatro días a Japón, la primera de un jefe de gobierno israelí después de la que realizara Benjamin Netanyahu en agosto de 1997.